17 junio 2024
CeutaDiálogo intercultural

El dariya busca su espacio en Ceuta

Hamed Abdellah, profesor ceutí, constata la existencia de una comunidad transcultural cuya lengua está doblemente estigmatizada por quienes creen que “no habla bien” ni español ni árabe

El Faro de Ceuta

En Ceuta existe “un contra-discurso no menos etnocentrista, ni supremacista que desde la exterioridad está construyendo una especie de “minoría involuntaria” comunitarista, polarizada no sólo respecto del grupo mayoritario hegemónico sino, sobre todo, desde la mismidad, en relación a los defensores de un espacio de encuentro mestizo, híbrido”, alrededor del dariya, la lengua materna de la mitad de los caballas. En su tesis ‘Valoración del Dariya ceutí. Construyendo un tercer espacio transcultural como alternativa al ‘multicomunitarismo’ excluyente’, Hamed Abdellah ha identificado una “alternativa transculturalista” frente a la “multicomunitarista”, tanto a la arabófila “defensora de un purismo ilusorio adscrito al panarabismo” como a la “castizo-cristiano-occidentalista que no puede concebir que lo árabo-musulmán pueda encajar en la interioridad”.

A esta tercera vía se adscriben, de acuerdo con su investigación, quienes expresan un deseo y empeño “en querer convivir realmente más allá de los prejuicios étnico-raciales, dejando de lado las poquísimas diferencias defendidas por el extremismo etnocentrista de las ‘identidades asesinas’ fortaleza y resaltando todo aquello que asemeja a la ciudadanía ceutí”.

Dicho de otra forma, quienes “anhelan el encuentro en un tercer espacio transcultural en el que se celebre la diversidad denunciando –siempre que haga falta– las injustas desigualdades discriminatorias”.

Para el autor, “de la misma forma que no se puede ni se debe jerarquizar parcial o totalmente las culturas, las etnias o sus espiritualidades, tampoco ha de hacerse con los idiomas, ya que ninguna lengua es mejor que otra”. En ese sentido, las asimetrías “distan de aspectos puramente lingüísticos” y “tienen su origen en coyunturas históricas y socioculturales”.

A nivel local, tras analizar las actitudes lingüísticas de los participantes en los grupos de discusión categorizadas en cinco puntos la tesis alerta sobre “el alcance que las manipulaciones del dispositivo seudo-científico ha tenido sobre la población ceutí analizada”.

Así, “en lo referente a las actitudes, éstas sólo pueden ser negativas o positivas, por lo que, partiendo de la división tripartita de las comunidades, se dividen en dos subgrupos: los dariyófobos representados por las dos comunidades fortaleza (la mayorizada y la minoritaria) y sus oponentes dariyófilos (encarnados por la comunidad ameba)

De manera resumida, los defensores (adscritos o no al colectivo arabo musulmán amazig dariyaparlante -AMAD-) abogan por “un tercer espacio transcultural, libre de binarismos simplistas, en el que todas las lenguas tengan cabida y donde su lengua materna (por su mestizaje) es un buen reflejo de ello” frente a dos colectivos que, pese a su antagonismo, convergen en su rechazo radical a la ‘chingada’ lengua de sus paisanos”.

Las dos primeras comunidades, “desde un purismo fortaleza y excluyente”, infravaloran “con agresividad” el dariya ceutí, ya que para ambas “no es más que un registro oral y bajo, inculto, improductivo y meramente tribal, desviado del árabe y bastado por no ser ni español ni árabe”.

La ‘tercera vía’ aboga por “convivir más allá de los prejuicios étnico-raciales”

“En el trasfondo encubierto de quienes rechazan valorizar el dariya ceutí, además de prejuicios y narcisismo supremacista”, alerta la tesis, “subyace algo tan simple como complejo: simple, porque se ha de optar por una mera e insignificante preposición dariya en o de Ceuta; y complejo dado que, al seleccionar cualquiera de ellas, se estaría posicionando en cuanto a la consideración o no de esta lengua y de sus hablante como pertenecientes a la interioridad o contrariamente como exógenos e ‘exteriorizables”.

Desde el punto de vista del investigador, “el paso dado por el dariya ceutí o, mejor dicho, por sus hablantes, más que al desencuentro comunitarista, va encaminado hacia un encuentro transcultural en el que toda lengua tenga su dignidad y su derecho a existir”.

“Es una realidad”, remacha sobre esta lengua, “que se prefiere calificar como flexible, inclusiva, híbrida, creativa, permeable, policéntrica, abierta y receptiva al cambio en un proceso de homogeneización que ha de visibilizarse a través de su reconocimiento oficial, y evidentemente previo a su estandarización, y sobre todo a la valoración por sus propios hablantes”.

¡Wa’l colega! Pillart wahd 25 gramos ¡Masha Al.lah!”

El doctorado (sobresaliente Cum Laude) incluye en sus conclusiones, con la categoría de “anécdota personal”, la frase “¡Wa’ lcolega! Pillart wahd 25 gramos, ¡Mashaa Al.lah!” para reflejar “la mezcla transcultural del español, el andaluz, el dariya, el árabe, el amazigh, el ámbito delictivo y del registro o argot juvenil y del religioso” que se da en Ceuta. “En este reducido espacio fronterizo, el árabe, el amazigh, el dariya y el castellano y el andaluz configuran la identidad musulmana ceutí, cuyo idioma se encuentra doblemente estigmatizado tanto por monolingües del colectivo cristiano agnóstico peninsular castellano parlante (CAPC) como por el ‘subgrupo fortaleza’ AMAD, ya que para ambos la comunidad dariyaparlante “ni habla bien una cosa ni la otra”. Ambos colectivos, desde posiciones distintas reproducen discursos “supremacistas” contra el dariya local.