18 junio 2024
Nuevos Musulmanes

El camino hacia el Aid

Abdul Karim Mullor

El camino hacia el Aid

Se discurre mucho sobre los 10 días primeros del mes de Dul Hiŷŷa, cuyos dos últimos son el Día de ˤArafa y el mismo día del ˤAid al Aḍḥa (Fiesta del sacrificio). Subḥana-l-Lâh, no escuchamos otra cosa que si hay que ayunar, que si hay que hacer esto o lo otro…etc. Como si esto fuera a lo que se reducen estos días sobre los que Allâh juró en el Corán.

¡Por la Aurora! ¡Por diez noches! (La Aurora, 89:1-2)

No obstante, y, aunque los actos meritorios como ayuno, invocaciones y demás, son y serán siempre interesantes y positivos, lo es mucho más encarar estos días con el talante adecuado y conocer su significado, así como su grandeza. Hay que evitar de todas las maneras actuar como autómatas. De «hacer» sin saber lo que hacemos con la excusa de que tratamos de cumplir con la Sunna. Pues estos diez días, Arafa y el ˤAid forman parte de la Sunna, pero el Conocimiento es Farḍ (obligatorio) para todo musulmán. En consecuencia, si ayunamos y no comprendemos el significado de estos días es como si hubiéramos cumplido con la Sunna sin hacer el Farḍ.

Ayunar o invocar para recibir recompensa no deja de ser una adoración incompleta. No decimos que no sea legítimo hacerlo. Decimos que podemos esperar de esta actitud una respuesta mucho menor que si hacemos las cosas de manera desinteresada, sabiendo lo que hacemos y reflexionando sobre la Grandeza de Allâh.

Abu Hurayra – que Allâh esté satisfecho de él – ha transmitido que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

No hay días más amados por Allâh para que la adoración en los diez días de Dul Hiŷŷah. Ayunar cualquiera de estos días equivale a ayunar un año y hacer la oración del Tahaŷŷud (oración nocturna) durante una de sus noches es como realizar la oración nocturna en la noche del Decreto. At-Tirmidhi

Se ha transmitido que Abu Qatadah – que Allah esté satisfecho de él, dijo que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz –  dijo:

Ayunar en el día de ˤArafah es una expiación durante dos años, el año anterior y el año siguiente. (Ibn Majah)

Si realmente buscamos tener conocimiento y queremos comprender el significado de estos días debemos saber que los primeros nueve, que culminan en ˤArafa, son el camino preparatorio para el día cumbre que es el ˤAid.

Decimos que el ˤAid es el día del sacrificio, ¿pero qué sacrificio? ¿El del cordero? Hermanos/as, si fuera solamente eso, entonces sería, como se dice por estos lugares, “un tan gran entierro para tan un muerto tan pequeño”.

El ˤAid no es el sacrificio de un cordero que tenga tales cuernos, tal color, que sea hermoso, y del que luego haya que dar una parte en limosna. Podemos sacrificar un cordero en cualquier época del año, e incluso dar en limosna de él todo cuanto queramos.

¡No! No se trata de un cordero; se trata de nosotros mismos. Se trata de sacrificarnos por Allâh; de prescindir de nuestros deseos por cumplir los Suyos; de prescindir de nuestras querencias y cambiarlas por las suyas. Esto, hermanos/as es mucho mejor que ayunar, mucho mejor que acumular quintales de recompensa. Por muy divina que sea la recompensa, poco es en comparación de gozar de la Satisfacción de Allâh por habernos sacrificado por entero a Él. Poniendo nuestros cuellos sobre la roca para que, siendo sacrificados, nuestros defectos salgan, tal y como lo hace la sangre del cordero degollado; es decir, gota a gota.

Si nuestro señor Ibrâhîm – sobre él la paz – hubo de sacrificar en su corazón a su hijo que era profeta como él. ¿Qué tiene que ver el sacrificio de un pequeño animal y su coste con la ofrenda de toda una vida?

Estos diez días son para tomar consciencia de nuestros defectos, de lo lejos o cerca que estamos del contacto con Allâh. Son para reflexionar en quiénes somos y de qué queremos en realidad. Bien infantil es y sería que compitiéramos en ayunos y nos ajustáramos los cinturones para ser los mejores, los más capaces y lo más en todo. Si hemos sido educados para esto, entonces se nos ha educado mal, y deberemos volver a reeducarnos.

Un camino hacia el ˤAid

Como hemos dicho, estos días son un camino que finaliza con el sacrificio de nuestro nafs. Si hemos llegado hasta este punto, entonces podremos decir plenamente que vamos a celebrar. Todo lo demás es un recorrido incompleto, que no ha sido finalizado, aún a pesar de haber recibido recompensas múltiples de nuestro Señor.

Y antes del éxito hay que pasar por ˤArafa, que es el Perdón. Este perdón puede ser el que nos exima de las consecuencias de nuestras faltas en el último año y en el siguiente, pues ya fuimos perdonados en el ˤArafa anterior. No obstante, y esto es la gran victoria, puede ser el Perdón definitivo que nos haga presentarnos ante Allâh totalmente limpios y sometidos a Su Voluntad. Y si ello es así, después del Perdón viene el sacrificio final, que si es aceptado, lo será para siempre.

Sí, hermanos/as, cuando Ibrâhîm apedreó siete veces al šaytan ese día, seguro que le dio. No solamente le dio de lleno, sino que le deshabilitó y le echó de su vida para siempre.

¿Podemos nosotros hacer otro tanto con la ayuda de Allâh?

Si la respuesta es sí, entonces celebraremos un ˤAid de verdad.

Dí: En verdad mi oración, el sacrificio que pueda ofrecer, mi vida y mi muerte son para Allâh, el Señor de los mundos (6-162)