¿Dónde se fueron el Amor, la Paz y la Bondad?

Assalamu alaykum  – La paz sobre vosotros

En estos días, en los que los cristianos hablan de Amor y de Paz, los que, aunque fuere hace mucho tiempo, en nuestra anterior vida de cristianos, experimentamos el ambiente que se ha creado alrededor de estas fiestas sabemos que, de manera consciente o inconsciente, ellos, vuelven sus miradas a esos sentimientos que son básicos en el ser humano primigenio cuando se encontraba sumergido en su inocencia y bondad primordial, independientemente de que ellos tomen al profeta Isa – sobre él la paz –  como parte de una trinidad y como hijo de Dios. Me diréis que estas fiestas se han convertido progresivamente en una celebración ruidosa y en algunos casos rayando la sinrazón, y es cierto, pero también lo es que algunos sienten esa necesidad del retorno a una inocencia primigenia.

Y es que, el Amor, la Paz y la Bondad no son nada los unos sin los otros. Aquel que siente su corazón inundado por el Amor vive navegando de manera natural en la Paz y en la Bondad. Y todos ellos emanan de la Verdad, del Sirr (del secreto) que vive latente en el corazón del Ser humano. Solamente depende de que esa semilla se active y se desarrolle.

Las lágrimas vertidas por Amor han llenado de Paz el corazón de loa amantes de Allah; y esa Paz, a su vez, ha salido al exterior en forma de Bondad y Misericordia. Estos amantes no quieren nada para sí, porque con la dicha de tener su corazón colmado de Amor ya no necesitan nada; es más, ellos lo tienen todo.

La Paz es la ausencia de tensiones internas; alberga en su interior la confianza en los designios Divinos y en un Señor que es cálido y amable con Sus amantes. Un Señor Bueno del que nada malo puede salir. Una fuente inagotable de Belleza que prodiga a Sus siervos una dicha difícil de poderse describir. La luz de la Belleza salpica de Amor los universos celestes y terrestres y se introduce de manera silenciosa y cálida en los corazones de los amantes incondicionales, que aman al Señor sin esperar otra cosa a cambio que la dicha de poderle amar.

Es así que: “Los pájaros tienen nidos, los animales madrigueras, pero el hijo del hombre no tiene donde reposar su cabeza”.

El señor Jesús, el señor Muhammad – sobre ellos la plegaria y la paz – no poseían en este mundo otra cosa que su amor a Allah; su entrega total; de ahí la belleza de sus palabras y actos. Ellos eran pobres y entregaron sus vidas acompañados de gentes pobres como ellos. Cada cual con quien se asemeja. Los compañeros de Muhammad y los apóstoles de Jesús eran gentes con corazones plenos de Paz, Amor y Bondad. Eran el ejemplo de la Humanidad, la bandera de símbolos inmortales, el estandarte de la luz, que bajando del cielo inunda todos los rincones de la tierra, incluso los más recónditos y oscuros.

Si nosotros solamente siguiéramos sus ejemplos, no habría que cambiar el mundo, porque con ello ya estaría enderezado.

Pero la tierra tiembla, porque en ella hemos instaurado la injusticia; ¿en qué hemos fallado? El egoísmo, la avidez, incluso el odio, han sustituido a los valores primigenios subyacentes en el Ser humano. El Amor, la Paz y la Bondad se han cansado de esperar su turno, y se han debido de retirar esperando mejores tiempos en los que las gentes los llamen para recurrir a ellos.

¿Por qué siendo grandes nos hemos convertido en viles? ¿Qué extraña locura nos ha alcanzado? No sabemos ni quiénes somos ni lo que somos. La vida nos lleva por vericuetos que no pudimos elegir; la corriente de las vicisitudes nos arrastra a lo desconocido; y así nos perdimos a nosotros mismos sin saber reconocer nuestros orígenes.

Pudimos ser y no fuimos, porque no pudimos o no quisimos ser.

Hoy Dios, Allah, nos parece lejano. Pero no es El quien se ha alejado, somos nosotros quienes rompimos el sagrado lazo para vagar en las cavernas y en las tinieblas.

Si solamente levantáramos la frente, si solamente nos paráramos un tiempo para reflexionar, si nos preguntáramos a nosotros mismos, pidiéndonos explicaciones por nuestro descuidado proceder, pudiera ser que diéramos con las claves para cambiar el plomo por el oro, y volver a ser aquellos seres inocentes que Allah creó. ¿Es mucho pedir? Pienso que no, ya que todo serían beneficios, y todos saldríamos beneficiados por ello.

Hoy también es un tiempo de Allah; hay que comprenderlo; es un tiempo para transformar la herrumbre en oro, para hacer brillar la luz, para vivir los hermosos valores eternos con los que fuimos creados y que anidan en nuestros corazones aunque no seamos conscientes de ello.

Que Allah nos ayude.

Abdul Karim Mullor – para – Esislam – Islam en español