Diccionario sufí: El temor y la esperanza

Por el cheij Ahmad ben ‘Aŷiba

Al-jawf  el temor

El temor es la inquietud del corazón a ser alcanzado por lo que le disgusta y a perder aquello a lo que está apegado. Su fruto es el impulso hacia la obediencia y la huída de la desobediencia. Decir alguien que teme sin que sus actos lo evidencien es simulación.

El temor del común de los creyentes es el temor al castigo o a perder la recompensa del Paraíso. En cambio, lo que temen los escogidos es ser amonestados y perder la ocasión de acercarse de Dios. En cuanto a los predilectos, su temor es el estar velados de la Presencia divina a causa de alguna indelicadeza hacia Dios.

Al-raŷâ’  la esperanza

La esperanza es la paz del corazón que espera alcanzar el objeto de su amor, acompañada de la búsqueda intensa de los medios que conducen a él; de otro modo solo es una apetencia y un vano deseo.

La esperanza del común de los creyentes es la de llegar a buen fin (ḥusn al-ma’âb) y alcanzar la recompensa del Paraíso. La esperanza de los escogidos es la de obtener la satisfacción divina y aproximarse a Dios. La esperanza de los predilectos es la de lograr una permanente contemplación (ṥuhûd) y adentrarse cada vez más en los secretos (asrâr) del adorado Monarca.

El temor y la esperanza son, para el corazón, semejantes a las dos alas de un pájaro sin las cuales no podría volar. Puede que la esperanza predomine entre los gnósticos (‘ârifûn) y el temor esté más presente entre los virtuosos (ṣâliḥûn).