27 mayo 2024
Sufismo

Diccionario sufí: Al-taqwà, la conciencia previsora

Por el cheij Aḥmad ben ‘Aŷîba. Notas: El Mehdi Flores

Al-taqwa, la conciencia previsora, es conformarse a las órdenes divinas y evitar lo que no es grato a Dios, de pensamiento y de acción;  adherirse a la obediencia y apartarse de las transgresiones.

La taqwa del común de los creyentes consiste en evitar los pecados (iŷtinâb al-ḏunûb); la de los escogidos en vaciarse de defectos (‘uyûb) y la de los predilectos en ausentarse (gaiba ‘an) de todo lo que no es Dios, retirándose (bi-l-‘ukûf) a la Presencia del Conocedor de los Misterios (‘Âlim al-guyûb).

Notas

La palabra taqwà proviene de la raíz w-q-y que significa protección, prevención (wiqâya). Se suele traducir también como piedad o temor reverencial, traducciones ambas, a mi entender, parciales. La taqwà es la toma de conciencia del proceso que lleva a un resultado perjudicial y la consiguiente rectificación para evitarlo. Es lo que llamaban en latín prudentia, contracción de pro-videntia (prever el resultado de la acción y, por consiguiente, prevenir el posible daño). Es como el que va conduciendo un coche por una carretera y se distrae o se queda dormido un instante; justo cuando va a salirse de la calzada o a caer por un barranco, toma conciencia de la gravedad de la situación, pega un volantazo y controla firmemente el vehículo. Después surge el reproche y la firme decisión de evitar situaciones similares. Todos esos  aspectos están presentes en el concepto de taqwà: la toma de conciencia acompañada por el susto, el reproche por la imprudencia y el firme deseo de rectificar para evitar futuros daños. El participio muttaqîn, los dotados de taqwà, hace referencia a los verdaderos triunfadores (mufliḥûn) que “creen en el Misterio que supera su entendimiento, hacen la azalá y donan de los bienes con los que han sido gratificados, tienen fe en lo que te ha sido revelado (al profeta Muhámmad) y en lo que ha sido revelado antes de ti y no dudan del Más Allá; esos siguen la guía de su Señor y son, sin duda, los verdaderos triunfadores” (Azora de la Vaca, 2-5). Para ellos el Corán es la guía perfecta.