17 junio 2024
Sufismo

Diccionario sufí: Al-ṣabr, la constancia

La constancia es mantener el corazón a disposición de los decretos divinos.

Para el común de los creyentes la constancia consiste en confinar (ḥabs) el corazón en la obediencia a las prescripciones más rigurosas y el rechazo de las transgresiones. Para los escogidos, la constancia es confinar el alma en los ejercicios piadosos y las disciplinas espirituales y es también enfrentar los peligros con los que se encuentran en el camino místico (ṭarîq al-aḥwâl). A esta constancia le acompaña la vigilancia del corazón (murâqabat al-qalb) que se esfuerza por mantenerse en estado de atención consciente (ḥuḍûr) y anhela la desaparición de los velos. En cuanto a la constancia de los predilectos, es el confinamiento del espíritu (rûḥ) y del secreto íntimo (sirr) en la gloriosa presencia (al-ḥaḍra) de las contemplaciones y de las visiones (al-muṡahadât wa-l mu‘âyanât) y también es la intuición ininterrumpida (dawâm al-naẓra) y la permanencia en la Presencia divina ( al-‘ukûf fi-l-ḥaḍra).

Notas

Generalmente se suele traducir el término árabe ṣabr por paciencia. Sin embargo Jean-Louis Michon en su traducción al francés de este vocablo, a la que se remite esta traducción española, explica por qué no lo traduce por paciencia, aguante o perseverancia sino por constancia. La idea predominante de ṣabr es la de confinamiento (ḥabs) del alma dentro de unos límites estrechos que le impiden ceder a las solicitaciones exteriores. De modo análogo, dice, Al-Gazali en su obra Iḥyâ’ explica que al-ṣabr es una facultad específica del ser humano que le permite repeler el deseo, a diferencia de los animales que no tiene que luchar consigo mismo y de los ángeles, en los cuales el deseo no tiene donde asentarse. Algún traductor de Al-Gazali llega a traducir la palabra ṣabr como continencia. El gran maestro místico Ibn Al-‘Arîf de Murcia aclara en su obra Al-Maḥâsin que mientras el ṣabr implique un esfuerzo de control de si mismo, pertenece al común de los creyentes. Reconoce que hay una paciencia en Dios (ṣabr ‘alâ Allah) a la que denomina iṣṭibâr que es la propia de los gnósticos (‘ârifûn) y que es la de Job complacido con las tribulaciones queridas por su Señor.