19 julio 2024
Nuevos Musulmanes

Declive de los vínculos familiares

Abdul Karim Mullor

Declive de los vínculos familiares

Es un hecho que no se esconde a nadie que el vínculo familiar se está debilitando a marchas forzadas. No podemos decir que esta realidad sea únicamente producto de un solo factor. A decir verdad, muchos elementos intervienen a recrear esta nueva situación que estamos viviendo en la actualidad.

 Digamos que esto no se da únicamente en la cultura propiamente laica en la que vivimos, sino que ocurre igualmente en el dominio religioso, y, cómo no, también en el ámbito del Islâm.

Los análisis más simplistas desplegados por los musulmanes que son críticos con este hecho apuntan a la existencia de una conspiración anti religiosa. No obstante, aunque en honor a la verdad sería bisoño negar que esto exista de alguna manera, igualmente sería injusto decir que todo ha sido provocado por un conciliábulo cualquiera que sea. Una conjura de la clase que esta sea se ha de apoyar en hechos objetivos que faciliten que se extienda sin apenas oposición, tal y como estamos contemplando en nuestros días.

A esto se refiere el periodista escocés Neil Oliver quien en una entrevista realizada por el también periodista estadounidense Tucker Carlson, dice de manera textual:

https://en.wikipedia.org/wiki/Neil_Oliver

https://es.wikipedia.org/wiki/Tucker_Carlson

Hay una camarilla anónima cuyos nombres no sabemos, cuyas caras no se reconocerían, que están centralizando el poder» y que, «por primera vez, la tecnología está permitiendo que esto sea global«.

Oliver sostuvo que los objetivos de este grupo consisten en que «cada individuo le dé la espalda a sus padres y a su familia», así como «quieren alejar a la gente de sus raíces nacionales, de su sentido de pertenencia a un lugar

 Según cree, de esa manera se intenta «que se avergüencen de su historia, ya sea su propia historia familiar o su historia nacional«, de modo que «no haya nada en el pasado más que cosas de las que avergonzarse».

Continua diciendo que sintiéndose desconectada de cualquier lugar y cualquier raíz, se puede poner a la gente «en cualquier sitio«, donde cada persona es un «individuo solitario que está listo para ponerse un uniforme y hacer algo nuevo frente a la utopía, el lugar en la nada, que es el futuro ideal» por ser «fácil de vender a la gente, porque en realidad no existe«, concluye Oliver.

Todo esto, es lo que muchos expresan en sus coloquios y pocos dicen en público. Expresado por un periodista tan conocido en Inglaterra, si cabe cobra más relevancia.

Su análisis brota de una verdad simplificada. Hay que decir que nada podría hacerse con las personas si estas no estuvieran predispuestas a dejarse llevar pasivamente. No podemos entonces responsabilizar a las élites de la ausencia de criterio a nivel particular. ¿Acaso somos autómatas? Somos seres humanos con libertad y capacidad de decisión y no nos podemos liberar de nuestros errores haciendo responsables a otros de ellos.

No somos amigos de teorías de la conspiración. De esas que fatalmente llevan el mundo a la deriva. ¡No! Debemos mirarnos en el espejo y descubrir quiénes somos. Y más tarde preguntarnos qué queremos, por qué lo queremos, y decir que vamos a luchar por ello contra viento y marea.

Si es cierto que la debilidad de los lazos familiares se está acrecentando. No obstante, esto procede principalmente de una ausencia de identidad propia; de una desaparición de la fuerza interna que debe motivarnos en nuestros pensamientos y vidas. ¡Esta es la raíz de todo! Si no somos no podremos culpar a nadie de habernos robado nuestra identidad.

Ser o no ser… saber o no saber quiénes somos y qué somos.

Es entonces que cuando se forma una familia desde la perspectiva de que los cónyuges no saben cuál es el lugar que han de ocupar en el matrimonio, el vínculo nace endeble. Porque ninguno de los dos sabe quién es. Ninguno de los dos “es”.

Partiendo de esto, no vemos cómo ambos podrían disponer de un criterio sólido para educar a los hijos. Y por ende de y llegar a formar un ente que pudiera ser llamado de manera digna “un hogar”.

Un hogar no es un mandato divino en el que cada uno de los miembros opere de manera automática guiándose por un Libro de leyes revelado.

Si Allâh (Dios) ha revelado los fundamentos del matrimonio y de la familia es para ayudarnos a ejercer lo que se encuentra en nuestra naturaleza. De la misma manera Allâh busca moderar la relación con unas premisas base. Estas premisas son el amor, la bondad y la misericordia. Si tenemos todo esto, si estamos enraizados en esta base, entonces las leyes están para ayudar, pero no para hacernos operar a la letra como si se tratara de un “manual de instrucciones”.

Sino existen esas tres premisas, lo demás será para nosotros “letra muerta”. Y no sería la letra lo que está muerta, sino nosotros por la falta de sensibilidad en nuestros corazones.

Si la familia vive con concordia, cada uno de los miembros cuando salga al exterior reflejará en sus rostros y acciones la paz que vive en su interior y en su hogar. Transmitirá entonces una parte de esa armonía que hace de un Ser humano un digno representante del mundo de las supremas realidades y de la Belleza en este mundo y en el otro.

Pero hemos olvidado esto. Nos gusta echar las culpas a otros. Y esta actitud puede llegar a destruirnos, si un día tras otro no adjuramos de ella de una vez por todas, para siempre jamás.

Así pues, ánimo, aún hay mucho que hacer.