19 julio 2024
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De Ramadán a Laylatu-l-Qadr

Por Zineb Badr

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim – En el Nombe de Allah, el Clemente, el Misericordioso

Y la plegaria y la paz sobre el Enviado de Allah

Hermanos/as

A-s-salamu alaykum

Antes de comenzar de hablar sobre el mes de Ramadán quisiera disculparme por haber tardado todo este tiempo en escribir de nuevo; ya que me encontraba esperando una de estas revelaciones que suelen producirse durante el mes del Ramadán y que vienen acompañadas de primicias.

Normalmente nosotros solemos esperar el mes del Ramadán pues  se trata de un mes que llega pleno de sorpresas, de novedades. Pues este mes viene para limpiarnos de cuerpo y de corazón. Siempre y cuando nosotros estemos preparados, presentes y le esperemos como se le debe.

Ramadán se presenta siempre con todo aquello que necesitamos. Incluso los expertos en Medicina indican y reconocen que este ayuno de un mes es lo mejor para mantener la salud. Asimismo para el corazón es lo mejor que le puede ser indicado, pues en este mes se prescinde del ruido de las palabras y pareceres de la gente, ya que uno se vuelve hacia el propio interior a fin de tranquilizarlo y purificarlo. Es así que este Ramadán 2020 ha venido de una manera inédita, que aún así no deja de presentar innumerables ventajas. Es de esta manera, estando en casa, prescindiendo del ruido exterior, que podemos llegar a retener algo preciado de este mes.

Pero no es esta pandemia la que nos va a impedir ser testigos de estas noticias que Dios nos trae el Ramadán. Es el momento de reflexionar y tratar de comprender que es lo qué está pasando y porqué; porqué Allah nos ha confinado en nuestras casas, y cuáles de las enseñanzas de Su Sabiduría Infinita nos quiere mostrar. Es así que este año el mes ha venido con una luz añadida, con un Mensaje Divino que debemos comprender. Si no nos encontramos tranquilos, reposados y lejos del estrés cotidiano no podremos alcanzar a entender que es lo que Él nos comunica y desea de nosotros.

Los compañeros del profeta – sobre él la plegaria y la paz – esperaban siempre el mes del Ramadán con impaciencia, ya que en él se recibe una ayuda inconmensurable para todos los asuntos. Cualquiera que quiera cultivar virtudes como la paciencia; cualquiera que desee incrementar su ciencia y conocimiento ha de saber que estos aspectos se implementan en Ramadán. Asimismo en él se concentran las ayudas de Allah para toda necesidad hacia Sus servidores; porque el ser Humano siempre es débil y se encuentra en necesidad.

Ramadán es uno de los Nombre de Dios, pues por ejemplo él comienza por Rah de Rahma de Misericordia. Un tiempo para hacer salir al exterior las luces Divinas que recibimos para aclarar los asuntos. Dice el Corán “fa’tabiru ‘awlul albab”, lo que quiere decir que Allah anima a las gentes de conocimiento a profundizar en los significados de las cosas. Son pues los hombres de Dios, los próximos a El, que saben extraer las enseñanzas divinas que se encuentran en estas luces y que las comparten con todos aquellos quienes se encuentran interesados en ello.

Allah llama a este mes el mes del perdón, de la misericordia, de la servidumbre a Dios.

¿Qué es lo mejor entonces que podemos hacer durante este Ramadán?

Hay que aislarse de las gentes, comer con disciplina, y aprovechar de los beneficios que Allah nos otorga en materia de perdón, de misericordia y conocimiento. Y es en esos momentos de calma, en este mes bendito, que uno puede aprovechar para ser consciente de la Presencia de Dios y las enseñanzas de sus luces.

Un mes para el perdón, para ser conscientes de las personas que pasan dificultades; un mes donde grandes y pequeños, hombres y mujeres, tienen un propósito común en el ayuno, el cual proporciona una alegría inmensa al sentirse más cerca de Dios.

Existe en este mes una noche bendita llamada “La Noche del Decreto” – Laylatu-l-Qadr –de la que Allah dice en el Corán que es mejor que mil meses. Y es mejor que mil meses porque cuando un siervo de Allah hace el bien, reza, ayuna, da limosna a los pobres, no miente; cuando no discute en este mes sagrado y se aleja de disputas diciendo: “Estoy ayunando”; comienza a purificar su corazón. Si además posee ciencia y sabiduría la Noche del Decreto entonces le provee de sus dones. Dios le perdona todas sus faltas hasta dejarlo como si acabara de nacer, y su interior se convierte en luz sobre luz.

Esa noche, completa el trabajo de purificación que ha iniciado el Ramadán, pues una vez limpio por dentro como consecuencia del ayuno, las luces divinas te inundad de tal manera que tú mismo te conviertes en una luz, tanto en el interior como en el exterior. Hagas lo que hagas se convierte en pura luz, de tal manera que tú mismo te vuelves Laylatu-l-Qadr. Pues cuando uno se acerca a la luz, él mismo se vuelve luz, pues ella no puede quemar ni consumir a aquel suficientemente puro para aproximársela.

Sin embargo, aquel cuyo comportamiento es irreverente hacia Dios y hacia Sus criaturas, habrá perdido los beneficios de este mes y de esta noche benditos; habrá fracasado, si ayunando hace el mal en lugar del bien

Pido a Allah que nos perdone y que seamos consecuentes con lo que representa este mes y que nos quedemos en casa tranquilos hasta que se solucione esta enfermedad.

No hay entonces que experimentar temor de esta situación, ya que si nosotros estamos con Dios, El estará con nosotros evitando que nos alcance un mal, tanto en este mundo como en el otro.