Cuando los españoles nos llevamos el Dikr
Abdul Karim Mullor
Cuando los españoles nos llevamos el Dikr
Cuando el Šayj Al ˤAlawi tomó en sus manos la Tariqa ˤAlawiya, tuvo miedo de no poder estar a la altura. No obstante, su maestro, el Šayj Buzidi (Sîdî Hamu) le dijo que no se preocupara, que sería como un león; allá donde pusiera sus garras triunfaría.
Es entonces que, reafirmado en su misión escribió una qasida cuyas primeras estrofas son estas:
Addin fi-n-nâsi ya ṣaḥi – wa rfaˤi ṣawtî ˤaliya
Qûl Haya ˤalâ-l-falaḥi – Halumna qawmî ‘ilaiya
Llama a las gentes, compañero, elevando muy alta la voz
Di: Venid a la Victoria, venid a mí, pueblo mío.
En efecto, la Vía de Allâh es el camino de la apertura y de la victoria. Una victoria que se cobra sobre las miserias humanas y las pasiones caprichosas de un alma que siempre pide más.
Es así entonces, como el šayj llamó a las gentes a Dios hasta que llegó a contar con un millón de discípulos.
Llamar a las gentes a Allâh no es nada nuevo; es una labor propia de aquellos a quienes les ha sido concedida la Gracia de poder guiar y el arte de saber cómo hacerlo. No hay mayor arte, ni más bellos, que aquel que encanta los corazones y les predispone a acercarse al Amado.
Y desde el extremo de la ciudad vino un hombre corriendo que dijo: ¡Gente mía! ¡Seguid a los enviados!
¡Seguid a quienes no os piden nada a cambio y están guiados!
¿Cómo podría no adorar a Quien me creó y a Quien habéis de volver?
¿Vais a tomar, aparte de Él, dioses, cuya intercesión no me valdría de nada si el Misericordioso quisiera causarme algún daño y que tampoco podrían salvarme?
Si lo hiciera, estaría claramente extraviado.
Yo creo realmente en vuestro Señor, escuchadme pues.
Se dijo: ¡Entra en el Jardín!
Dijo: ¡Pobre de mi gente! Si supieran (36 – 20 a 26)
El maestro espiritual es como este hombre al que se refiere el Corán en la Surat Ya Sin. Y los miembros avanzados de su cofradía son como los pilares sobre los que se asientan la Fe y el mundo.
El Šayj Al ˤalawi decía a sus discípulos cuando se disponían a viajar:
No viajéis sino es por un motivo válido, y sabed que no hay bien alguno en una ciudad en la que no haya fuqara’[1].
Le reticencia actual a transitar por la Vía de la Proximidad se debe principalmente al olvido de Allâh. Las gentes de ahora temen el esfuerzo; huyen de aquello que les pueda privar de su rincón de bienestar en el cual se encuentran aletargados, dormitando y esperando recibir todo tipo de recompensas sin el esfuerzo que se le exige a cada adquisición legítima.
Por eso se han creado seudo tariqas, seudo vías, desde las cuales se les promete llegar a Dios sin esfuerzo alguno, solamente por seguir al picaruelo de turno que abusa jugando con ellos como si fueran marionetas.
También es cierto que “quien no se esfuerza no merece”. Y con esto no es necesario decir más.
Hoy, la llamada “Venid al éxito” no tiene éxito ninguno (valga la redundancia). Se acude al fracaso con los dos pies. Es lo que estamos constatando día a día.
Cuando dijo el Šayj al ˤAlawi:
Vendrán los españoles y se llevarán el dikr.
Ya de esto hace 100 años, él sabía muy bien lo que iba a ocurrir Mientras los árabes duermen nosotros despertamos; mientras ellos filosofan, nosotros conocemos y sabemos. Curioso es que vinimos y nos lo llevamos. No obstante, cuando observas la realidad, es fácil entender por qué.
Respondimos a la llamada, dimos la promesa, fuimos consecuentes con lo acordado.
Cumplid el compromiso con Allah cuando lo hayáis contraído y no rompáis los juramentos después de haberlos hecho y de haber puesto a Allah como garante sobre vosotros; es cierto que Allah sabe lo que hacéis.
No seáis como la que deshacía lo que había hilado con fuerza y toméis los juramentos entre vosotros como engaño porque una comunidad sea mayor que otra. (16 – 91 y 92)
Y ellos, deshicieron lo que sus antecesores construyeron al igual que aquella que acaba de ser mencionada.
Todo ello por la Gracia de un Dios Misericordioso y Todo Conocedor.
Ahora, los españoles, tal y como hicieron los Ansar de Madina, entramos en nuestras casas con Allâh y Su Enviado. Ellos, entran a las suyas con camellos y cabras.
¿Qué es mejor?
[1] Pobres en Dios. Es el nombre genérico que se les da a los miembros de la cofradía. Aunque también podemos decir que aquellos que obtuvieron el maqam son llamados “gentes del pueblo”; siendo el Pueblo el lugar de proximidad a Allâh