13 abril 2024
Nuevos Musulmanes

Cuando el tiempo se nos echa encima

Cuando el tiempo se nos echa encima

El pasado y el mañana aparecen de manera agradable y atractiva ante nuestros ojos. El primero, porque solamente recordamos lo bueno que nos trajo. El mañana se presenta entonces como un desahogo del presente cuando no queremos enfrentar la realidad actual. Todo esto alimenta una ilusión y actúa en nuestro desfavor.

El pasado está ahí para aprender de los errores; el mañana es para no cometerlos nunca más. Solamente así podremos extraer un partido ventajoso de esta línea del tiempo que se presenta en nuestras vidas. El hoy es para levantarse y actuar.

El Tiempo es un hábil elemento que nos distrae de la realidad; pero si lo sabemos aprovechar se convierte en un fiel amigo. Él nos sonríe o nos ignora.

¿Dónde estamos hoy? ¿Qué fue lo bueno y lo malo que nos hizo llegar a la posición actual? Para poder cambiar el mañana debemos actuar hoy.

El equilibrio en nuestras vidas, la ausencia de la angustia, el optimismo para el mañana, todo ello procede de una buena gestión que hicimos de aquel pasado. Si fuimos consecuentes con la Verdad nuestro corazón abierto nos acompañará en el hoy y el ahora. Nos hemos acostumbrado a atender el presente de manera adecuada, y hacerlo es simplemente continuar con la costumbre de nuestras aprovechadas vidas. Es nuestra verdadera naturaleza.

El mañana nunca llegará si no lo construyes hoy. No hay peor engaño que el que uno se hace a sí mismo.

Todo ese desaprovechamiento del tiempo se acumuló en ti. Te privaste a ti mismo de ser lo que deberías ser. Hoy, cabizbajo, te diste cuenta de que no adquiriste sabiduría; de que los viejos vicios siguen enraizados en ti. Miras a tu alrededor constatando que no fuiste consecuente con las oportunidades que se te presentaron.

Las canas poblaron tu cabello, perdiste la esperanza. Te rebelaste contra esa realidad, en lugar de hacerlo contra ti mismo. Culpas a otros, cuando tú eres el responsable de los males que te aquejan. Te diste a la desesperanza, y olvidaste que aún te queda aliento para mejorar. Pero no quieres; lo dejaste ir. Te hiciste viejo en tu corazón.

Solo, buscas amparo en “amigos” como tú; en tu situación. Y entre vosotros os ayudáis para seguir perdiendo el tiempo. Las malas compañías no son ellos, eres tú. Ellos son solamente una extensión de ti mismo. Ellos son más tú.

¿No ves acaso que Allâh te sigue manteniendo en vida? ¿Eres consciente de lo que eso significa? ¿No realizas la gran oportunidad que se te está concediendo? ¿Despertarás, o aquel, que siempre llega y nunca falta, se presentará antes ante ti, y te encontrará dormido y descuidado?

Compárate con el verdadero creyente y entonces verás la gran diferencia.

Ellos, los verdaderos creyentes, trabajaron el minuto; labraron el ahora; vivieron en el hoy. Aquel que doma los corazones los apaciguó; les llenó de Sakina, de confianza y de amor. Los hizo generosos, despiertos, inteligentes, ágiles y sabios. Vivieron por El, para El, en El. Pusieron todo su amor en el Bello y Dulce que nunca traiciona y mece las almas de los sinceros en la cuna de Su complacencia.

El Tiempo se convirtió en un amigo, en un aliado de confianza de los que caminaron en el sendero de la Verdad. Ellos corrieron más que las manillas del reloj. Superaron al Tiempo en la carrera de la sinceridad, la generosidad y el esfuerzo. Y ganaron. Sí, la Victoria les sonrió. Y el Señor Misericordioso les aceptó.

Hay que saber que el trabajo del verdadero creyente es vital para el mundo. Al menos, él es vital para una ciudad o un país. Ellos son los califas, los representantes del Amado.

Ellos mueren cuando termina su trabajo. Nunca dejan nada sin hacer. Y ese trabajo consiste en seguir la Voluntad de Allâh y realizar la tarea que Él les ha encomendado.

Ellos son la gente de confianza. Nunca abusarán de ti, ni te odiarán, ni te despreciarán. Ellos te tenderán la mano abierta para ayudarte a salir de la dificultad o para evitar que caigas en el abismo.

Sí, hermano/a, te hemos dado un consejo valioso; a ti de seguirlo o de no hacerlo. Te observamos con simpatía. Que Allâh te ayude.