13 abril 2024
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Como la gestión de la diversidad religiosa en España naufragó con el modelo musulmán

María Isabel Romero Arias. Presidenta de Junta Islámica

La Transición española hacia la democracia tuvo un balance complejo, como bien han señalado los historiadores, con muchas luces y algunas sombras importantes. Un claro ejemplo de ello fue la gestión de la diversidad religiosa en nuestro país. Los primeros gobiernos de la Transición, nos da igual su signo político abordaron de forma muy desigual el cumplimiento del derecho fundamental de la libertad religiosa, recogida en el art. 16.3 de la Constitución y en la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (LOLR).

Las confesiones de Notorio Arraigo como protestantes, judíos y musulmanes han quedado muy lejos de los privilegios históricos de la confesión católica, que, a día de hoy, aún percibe ayudas directas al culto, algo inexistente en el resto de las confesiones. En el caso del islam, uno de los grandes errores de partida fue el pretender reproducir, a imitación de la Iglesia Católica, el modelo de representación jerárquica. El islam no dispone de jerarquía religiosa, ni mandatarios, ni siquiera de ortodoxia, más allá de las manifestaciones regionales y culturales propias, las cuales se han transnacionalizado durante el siglo XX. Esta diversidad y la ausencia de un “poder religioso” ajustaba necesariamente la representación ante el Estado a aspectos sociales y ciudadanos que pudieran favorecer el cumplimiento del texto de los Acuerdos de Cooperación. Un texto que, en sus catorce artículos, esboza el conjunto de derechos que amparan a los musulmanes y musulmanas en España en el ejercicio de su libertad religiosa dentro del marco constitucional.

A los errores políticos se han sumado las constantes refriegas entre los líderes musulmanes, que han servido como pretexto a las instituciones para no avanzar en el cumplimiento de la Ley 26/1992. La llegada del terrorismo internacional en 2001 cosifico a toda la comunidad y frenó casi de forma total el desarrollo de los derechos de ciudadanía. La preferencia política de los distintos gobiernos por los líderes extranjeros en la UCIDE, han causado la frustración y el desánimo de líderes españoles que nunca han llegado a comprender los motivos de esa preferencia injustificada. Mansur Escudero líder de la FEERI falleció en 2010 frustrándose con su marcha la posibilidad de construir, de una forma más inmediata, la idea de un islam español frente a un islam importado. Con una CIE unificada desde 2015 liderada por el histórico Riay Tatary, se inicia un nuevo proceso que se ve frustrado, nuevamente, por su fallecimiento por Covid en abril de 2020.

Tras su fallecimiento, accedió a la presidencia el Dr. Ayman Adlbi, miembro del núcleo duro de la UCIDE, y con su llegada y sus modos autoritarios, fracasó un nuevo intento de normalización de la gestión del islam en España. Su detención junto con el tesorero de la UCIDE y miembro de la mesa permanente de la CIE por presunta financiación del terrorismo de Al-Qaeda en Siria, nos hace pensar en la necesidad de un punto final que impida que se prorrogue esta trayectoria de despropósitos e incumplimientos históricos.

Esta trayectoria histórica puede hacernos pensar que tiene poco arreglo, pero desde Junta Islámica —entidad decana del islam en nuestro país— pensamos que es el momento de poder diseñar e impulsar un modelo de funcionamiento de los órganos de representación que permitan trabajar sobre cuatro principios básicos a los que debe atender cualquier tipo de organización democrática: Transparencia, Normalización, Participación y Cooperación.

La elección de profesores de islam para las escuelas públicas, la atención religiosa islámica en hospitales, prisiones, etc., necesitan de procedimientos transparentes que garanticen la igualdad de oportunidades y la optima cualificación, así como la evaluación constante de sus actuaciones profesionales, nada más lejos de lo que sucede con cualquier proceso administrativo. La CIE debe impulsar la normalización de la ciudadanía musulmana, enviando al conjunto de la población española mensajes claros sobre sus actividades, peculiaridades y coincidencias, dejando atrás los estereotipos que desde el actual liderazgo se empeñan en transmitir al resto de la sociedad.

La participación y la cooperación deben regir el conjunto de las acciones de la CIE, abriendo sus puertas a los miles de jóvenes y ya casi adultos que han nacido o crecido en nuestro país, así como a las mujeres, que quedamos prácticamente invisibilizadas en el conjunto de las estructuras del asociacionismo islámico. También la cooperación con el Estado, los derechos se conquistan y también se coopera para su aplicación práctica, tal y como lo define nuestra Constitución. No tiene sentido que muchos ciudadanos y ciudadanas no puedan ser enterrados en los lugares en los que han vivido, han formado familias y fallecido, donde han desarrollado actividades laborales y profesionales, donde han abonado sus impuestos y han cumplido con todos los compromisos ciudadanos. Una sociedad como la nuestra no puede soportar este tipo de discriminaciones producidas por la dejadez y falta de interés de muchas instituciones, y también por la vergonzante falta de criterio y sensibilidad democrática de muchos líderes musulmanes.

Su órgano de representación, la Comisión Islámica de España, es necesaria y positiva, pero debe transformar su organización y planificación en el sentido de cumplir las cuatro premisas descritas con anterioridad. De los dos millones de personas musulmanas, más del 50% ya han nacido aquí o disponen de nacionalidad española, por lo que urge superar la situación actual y tomar todas las medidas que sean necesarias para actualizar dicha representación y poner en marcha los mecanismos necesarios para el cumplimiento de sus principales fines: el desarrollo de los Acuerdos de Cooperación y la normalización del islam en España.

Sobra decir que ninguna persona que esté investigada o involucrada en cualquier tipo de actividad delictiva —y especialmente con el terrorismo internacional— puede estar al frente de la representación de los musulmanes en nuestro país, por lo que esperamos que se actúe con responsabilidad y se clarifique esta dolorosa situación lo antes posible.