Comentario al Hikam del Chayj Al Alawi – Hikam IX

Hikam IX

Quienquiera que utiliza la ciencia antes del momento oportuno es castigado por que se retire de él esa ciencia.

No te precipites en tu predicación antes de que te sea comunicada la revelación, sino di: “Señor, aumenta mi ciencia”

Comentario

Quienquiera que utiliza la ciencia antes del momento oportuno es castigado por que se retire de él esa ciencia.

Dice el Libro de Allâh:

El hombre pide el mal de la misma manera que pide el bien, el hombre es siempre precipitado. (17-11)

Dice el profeta Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz -:

La plaga de la ciencia es el olvido, y su desaparición se produce cuando hablas de ella con el no-iniciado.

(Recopilado por Ibn Abi Chaiba)

Se han convertido en las plagas de la religión: un teólogo desviado, un imam no equitativo y un erudito ignorante.

(De Ibn Abbas, recopilado por A-d-Daylami)

Ciertamente no se puede decir que se ha aprendido la Ciencia hasta que se ha adquirido el arte de saber cómo, dónde y cuándo utilizarla.

Partiendo de este postulado podemos decir que una persona puede decirse que es erudita cuando conoce la ciencia, y es sabia cuándo, no solamente la conoce, sino que la aplica debidamente.

Sí es cierto que las ciencias en Islam son múltiples. Algunas, las más elevadas, son difíciles de contener. Por consiguiente, puede haber momentos en los que la persona que las adquiere no sepa administrarlas debidamente a causa de la extensión y fortaleza de lo aprendido.

Esto lo podemos tachar de debilidad. Es en ese momento que debemos solucionar el dilema de asentar lo sabido y dejar que se aposente dentro de nosotros mismos de una manera sólida y natural. Cuando no sabemos dominar la fuerza del saber podremos hacer estragos con él. Haremos más mal que bien, depositándolo en aquellos que no se encuentran preparados para recibirlo. Es entonces que Allâh lo retirará de nosotros para que no podamos utilizarlo de manera inapropiada.

El Profeta – sobre él la plegaria y la paz – tenía dos grupos de creyentes. Un grupo general y otro específico. Para los primeros impartía sermones en la mezquita. Para los segundos transmitía una ciencia superior. Se dice que estos últimos eran alrededor de 300; mientras que los primeros eran miles y terminaron siendo centenas de miles.

Él decía:

Hablad a cada uno según su capacidad de comprensión

En toda evidencia, él era el primero en dar ejemplo hablando a cada uno según la capacidad del recipiente de su corazón.

La ciencia del interior (ˤIlmu-l-batin) es uno de los secretos de Allâh y depende de Su decisión: El escoge libremente los corazones a quienes la confía” (Suŷuti, Dailami)

No te precipites en tu predicación antes de que te sea comunicada la revelación, sino di: “Señor, aumenta mi ciencia”

¿Qué quiere significar el Šayj Al ˤAlawi utilizando el término “revelación”? Sabemos que este término se utiliza cuando nos referimos al descenso de un Libro sagrado. Pero asimismo podemos utilizarlo cuando, de alguna manera, Allâh se comunica con nosotros. El Corán está relevado y terminado. Pero Allâh está Vivo y Presente y Él se comunica con nosotros sin necesidad de obtener permiso de terceros. Dice el hadiz qudsi:

A quien daña a uno de Mis awliya, Yo le declaro la guerra a él. Mi siervo se acerca a Mí con aquello que le he encomendado como obligatorio Mi siervo sigue acercándose a Mí con obras voluntarias hasta que Yo le amo. Cuando le amo, me convierto en la lengua con la que habla, el corazón con el que siente, el oído con el que oye, el ojo con el que ve, las manos con las que coge y los pies con los que anda. Le daré todo lo que Me pida. Le ayudaré, cuando me pida ayuda lo protegeré si busca la protección en Mí (Bujari, Riqaq, 38)

Es así que ese convertirse de Allâh en las facultades de Su servidor no se encuentra varado en la línea del tiempo, tratándose de un asunto universal a todas luces, aplicable a todo tiempo inclusive después de la Revelación del Corán.

Es entonces que el sabio puede hablar. En ese momento que él puede enseñar su ciencia, en forma, en tiempo y en situación. Es entonces, y solamente entonces que el sabio será tal, habiendo accedido a la maestría y el dominio de lo aprendido, pudiéndolo, por otra parte, administrar a aquellos que puedan acceder a ello.