17 junio 2024
Ceuta

Causas y efectos del Individualismo

Abdul Karim Mullor

Causas y efectos del Individualismo

Hermano/a: ¡Únete a la Resistencia!

Es cierto que Allâh nos ha creado como seres individuales y responsables de nuestros actos. También lo es que lo que albergamos en el corazón en materia de sinceridad y de intenciones es particular es particular de cada uno de nosotros.

Ahora bien, es igualmente cierto que la interacción positiva entre los creyentes es fuente de bienes en este mundo y en el Otro. Y asimismo lo es que dicha interacción incide de manera óptima en la valoración de nuestros actos y responsabilidades cara al Día en el que nos presentaremos ante nuestro Señor, tal y como vinimos al mundo por vez primera.

Una prueba indeleble de esto es que los mártires no pasarán el Juicio. Ellos entraron en el Paraíso directamente, desde el mismo instante de su martirio. Lucharon por la colectividad, no por ellos mismos. Ellos murieron por sus familias, sus hermanos, su comunidad, el bien y la Verdad.

Es, por lo tanto, prescriptivo, desde el punto de vista del Ser humano y del creyente, vivir y trabajar en comunidad. Esto es y será una fuente de bienes de todo orden. De bienes que, descendiendo de lo alto, se derraman sobre todos. No es un secreto manifestar que juntos somos más fuertes.

El Profeta – sobre él la plegaria y la paz – estuvo acompañado de los saḥaba; estuvo auxiliado por los ‘Ansar de Madina. El, Muḥammad, no estaba solo.

Existen dos clases de individualismo, a saber: el personal y el grupal.

El individualismo personal

Se encuentra representado por dos tipos de personas aparentemente contrapuestas.

Unos son individualistas por falta de empatía. Ellos se pliegan sobre si mismos. Se trata en este caso de una personalidad sin desarrollar; de gente que no sabe bien lo que quiere. Se enrocan en ellos mismos a falta de acicates que les hagan luchar por la obtención de tales o cuales cosas en sus vidas.

Otros son individualistas por egoísmo y codicia. Estos se sienten el centro del mundo. Piensan que todo ha sido hecho para ellos. Consideran que sus personas son las únicas que merecen la pena.

Si interactúan en sociedad, es porque les es necesario para obtener sus fines. Como pueden y tienen medios, se rodean de un equipo de aduladores y de “colaboradores” a fin de obtener los fines que su codicia les ha sugerido. Si tienen medios y poder harán girar el mundo para su propio beneficio. Las gentes serán nadie para ellos. Las personas seremos objetos de los que servirse a fin de alcanzar sus personales metas.

El individualismo grupal

Seguramente he inventado un nuevo término. Al parecer no existe una definición de “individualismo grupal”; al menos que sea conocida. Pero el concepto que lla justifica sí existe.

Y, como siempre, los que me conocéis sabéis que me voy a referir a lo que nos atañe a los musulmanes. Me voy a sumergir en nuestra situación actual. Voy a demostrar, que aunque muchas personas militan en grupo, no por ello dejan de ser individualistas. Ellos niegan el bien o la legitimidad a quienes se encuentran en otros grupos diferentes a los suyos propios.

La tesis sempiterna del “grupo elegido”, ha sido explotada una y otra vez en el mundo islámico. Y, por consecuencia directa, en el Islam español.

Ello es porque un grupo de individualistas, a fin de conservar sus privilegios, se han unido por interés para formar grupos enfrentados unos a otros.

De esta manera, estos mecenas del propio interés, han conseguido minimizar el impacto que podría tener una comunidad musulmana unida y actuando de acuerdo a los principios de nuestra religión. Para conseguir esto han inventado la marca de “el grupo elegido”.

Desde el comienzo de nuestra andadura en el Islam los convertidos españoles hemos sido visitados por siniestros personajes a fin de acaparar nuestras voluntades e integrarlas en sus grupos de intereses. Siempre hay una política detrás. Siempre hay unos intereses determinados.

De Inglaterra, de Arabia Saudita, de Pakistán, Egipto, Senegal, Marruecos, etc. se nos ha intentado colonizar “espiritualmente” (irónicamente por supuesto)” para integrarnos en sus sectas. Hay que conocer que Inglaterra ha sido la madre de todos los desastres en el mundo islámico, y sus clientes se han constituido en sectas, poderosas económicamente hablando, a fin de dividirnos y de que no podamos hacer nada de nada juntos. Ni tan siquiera de que lo intentemos, no vaya a ser que…vayamos a respirar sin permiso.

Mediante este individualismo grupal, las fuerzas de la división han logrado sus objetivos. Llevamos más de un decenio poniendo en guardia contra esta triste realidad. Llevamos más de un decenio señalando esta situación y animando a los musulmanes a conseguir una unidad sin precedentes. Un hito histórico.

Cuando denuncias esta situación, dando pruebas claras e incontestables, los miembros de estas sectas se enfadan a más no poder, y algunos hasta te estigmatizan y te “infernizan” (te prometen el Infierno directamente sin pasar por el Sirat y con los zapatos puestos).

Si les dices que su maestro ha dicho una blasfemia diciendo que no puede existir Allâh sin creación, te dicen que él, que era muy sabio, sabrá porque lo ha dicho. ¿Cómo te atreves a hablar sobre San Mawlana, que Allâh te va a castigar? Cuando les dices que el formador de su secta era un cliente de los ingleses, te insultan, te declaran condenado, y te meten ya en su fuego particular. Porque eres un harámico, un hacedor de bida’ y un shirkópata.

Si les dices la barbaridad que ha dicho su venerado maestro cuando aseguró que el Espíritu tiene defectos, te dirán que el que formó su grupo es el sello de la santidad. Y !a callar! Que ellos son muy mucho sabios y tienen no sé cuántos diplomas de viento y tempestades. Pero cuando deslizan esas perlas se retratan a ellos mismos.

Su maestro, su grupo, siempre será “el más grande”; como aquel Marcial famoso del pasodoble. “Ellos son el sultán de Playmobil y SuperMario”. Y tú ¿quién serás? El pobrecico que no sabe “degustar” tan exquisitos platos y entremeses, cocinados para paladares selectos.

Si les dices que es el gran shaytan el que separa al hombre de la mujer porque el jefe de la secta lo hace, te dirán que será para que contraríes a tu nafs… que el maestro es el continuador de tal o cual tariqa; o que le ha venido una ráfaga de viento espiritual  de Levante que le ha habilitado para esto o para lo otro. Y así serás sufi de cartilla de racionamiento porque tendrás que ir todos los días con el perolo para que te lo llenen de garbanzos.

¡Vamos, lo que sea para montar el “campus”!

Y así, y así, y así…

Los mecenas del individualismo han conseguido separarnos a unos de otros. Han despedazado la Umma en miles de recortes, por no decir, de retales.

Y la voz de la Verdad sigue siendo un grito en el desierto. El verídico es como aquél que, en la Surat Ya Sin voceaba al pueblo diciendo que volviera a Allâh.

Claro que, si ya el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – profetizó, valga la redundancia, esta situación, ¿qué podemos hacer nosotros? ¿Verdad?

Solamente queda aunarse con la Resistencia. Porque sin duda alguna, la Resurrección del Islâm que ha sido prometida surgirá de la Resistencia. Surgirá del grupo de aquellos musulmanes unidos en sus corazones en una sola causa, en un solo camino que es el de Allâh.

Hermano/a

¡Únete!