17 junio 2024
Hadiz

Autenticidad e imitación

Abdul Karim Mullor

Autenticidad e imitación

No es necesario explicar por qué un objeto de bisutería y otro de oro no tienen el mismo valor. La diferencia entre el uno y el otro no radica en la forma externa, sino en el material del que está hecho, así como en las cualidades intrínsecas del dicho material.

Es así que entre los humanos existen diferentes tipos de materiales, yendo desde la escoria y el plomo hasta el oro y los diamantes.

Lo mismo acontece entre los musulmanes. Cada uno está hecho de un material, se comporta en su vida y asuntos en función de su naturaleza y posibilidades reales.

Dijo el Profeta Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – :

Las gentes son como los metales. Aquellos que eran los mejores en los tiempos de la ignorancia, lo serán también en tiempos del Islâm. (Bujari)

De este hadiz podemos trabajar únicamente con la primera frase: “Las gentes son como los metales”; ya que la segunda parte del hadiz se refiere a los acontecimientos acaecidos en la época de Muḥammad.

Gentes con y sin valor

En relación a lo que precede, podemos asegurar que hay gentes cuyo valor y utilidad son innegables, así como preciosas. Ellos son los líderes reales de la Humanidad, ocupen el lugar que ocupen en la sociedad. Después de ellos, existe un elenco de categorías, que van desde el platino y la plata, hasta terminar en el hierro, el cobre y el bronce, que, aunque no son metales preciosos, tienen una utilidad específica.

Vamos descendiendo hasta que encontramos el plomo y la escoria. En este caso, nos encontramos ante personas de nulo valor o utilidad, e incluso gentes de malos sentimientos y acciones negativas, e incluso violentas.

Los auténticos

Las personas, en este caso los creyentes auténticos, edifican el edificio de la fé con discursos constructivos, cimentados en las realidades que habitan en su interior. Son el oro y los diamantes de la Umma de Muḥammad. Ellos, como las abejas, liban del Corán y de la Sunna y construyen panales para llenarlos de la miel de la ciencia que atesoran y luego transmiten.

Otros, aunque no son oro ni diamantes, trabajan con utilidad para los musulmanes. Son gentes que, sin poseer una gran capacidad personal, se esfuerzan en hacer más bien que mal. Estos son representados por la plata, el platino, el acero, y todos aquellos metales con los que se pueden edificar todo tipo de cosas útiles.

Aparte de esto, poco podemos decir, porque en la escala inmediatamente inferior a éstos últimos no encontramos absolutamente nada en cuanto a autenticidad se refiere.

Los imitadores

Sentimos decir que nos encontramos en la escala inferior de los metales. En muchos casos de metales en mal estado, corroídos por el óxido u otra clase de impurezas.

Son gente perezosa y falta resolución personal. Pongamos un ejemplo:

Si les preguntas “¿por qué sigues a Fulano y dices lo que él dice?” – te responderá – “porque es un sabio” – . Entonces tú dices: “¿cómo sabes qué lo es?” – te responderá – “porque ha estudiado en tal o cual lugar” -; continúas preguntando – “¿Y cómo sabes que en tal o cual lugar se enseña bien?” – dice – “porque lo dicen los sabios” – ¿“qué sabios?” – “pues (responde) los que han estudiado allí, porque la gente que sabe dicen que es un buen lugar”.

Sigues preguntando y les dices: – “¿Y qué es lo que han aprendido”? – te responden: – “pues lo que les han enseñado los otros sabios” -. Entonces haces la mejor de las preguntas diciendo: “¿Y cómo sabes tú que eso que enseñan es de acorde a lo que enseñan Allah y Su Profeta?” – Y la respuesta ya será el colmo de la ignorancia, porque dirán: – “Yo no sé gran cosa del Corán y de la Sunna, pero si lo dicen los sabios por algo será”.

Esto es lo que el argot popular se llama “diálogo de besugos”.

Han confesado su ignorancia; su falta de interés y motivación, así como su ausencia de personalidad y de respeto de ellos mismos.

Los copiadores

Copiar lo que dicen otros es una especie de traición. Vemos a ciertos personajes por las redes sociales poner una especie de discursos adornada con hadices y aleyas del Corán para apoyar una tesis. Lo copian, lo pegan y no citan al autor.

En cuanto a este comportamiento existen dos niveles:

El del pícaro que solamente busca reacciones para tener más seguidores y admiradores. Este copia y pega citas de autores aceptables sin llegar a decir de quién lo copió porque apoya sus pensamientos. De esta manera se hace pasar por sabio transgrediendo la Ley islámica que considera un acto como este totalmente aborrecible.

Por otro lado tenemos el tipo de persona que no sabe absolutamente nada y que es capaz de copiar, tanto de los buenos y verídicos, como de los malos y embusteros. Este caso es todavía peor. Pues a la maldad de la picaresca añade la ignorancia y demuestra que para él la mentira y la verdad tienen el mismo valor siempre que se trate de obtener un beneficio personal.

Resumiendo

Si no te molestas en buscar la Verdad, ¿cómo podría llegarte una buena guía? Para comer, vestir y tener un techo hay que trabajar; para el Din más, mucho más. Si llegas a comprender esto último has dado el primer paso.

No obstante, sino das el segundo paso no ha hecho nada. Y este segundo paso es ponerte a trabajar.

Trabajar es sano, créeme.