Ashura Sí – Los bellos días de Allâh
Abdul Karim Mullor
Ashura Sí – Los bellos días de Allâh
Entre los bellos días de Allâh se encuentra el día de Ashura. Hoy, hermanos/as no quiero hablar de ese día en función del ayuno voluntario de dos días que establece la Sunna. Queremos recordar el significado bello y profundo de esos acontecimientos remarcables que se han dado en ese día a través de los tiempos.
Estos acontecimientos hacen del día de Ašura un momento clave para reforzar nuestro recuerdo de Allâh y el maravillamiento de Su bendita obra en este mundo de alegrías y pesares.
El día de Ashura Mûsâ y su pueblo fueron salvados de la armada de Faraón mediante la apertura de las aguas del Mar Rojo.
Después de años de fatigas y de soportar injusticias, el pueblo de Mûsâ es salvado por Allâh de una forma indescriptible. Si no lo fue de otra manera más simple es porque Allâh ha querido demostrar un Poder que sobrepasa las leyes de esa Naturaleza que El Mismo ha creado.
Cuando estamos desesperados en nuestra vida y asuntos; cuando no vemos salida a las dificultades y a los sufrimientos, el Poder salvador de Allâh llega en el momento y en la forma que uno menos lo espera. Porque, como dice el Corán:
No desesperan de la Misericordia de Allâh sino los incrédulos (12-87)
Este acontecimiento es una lección para todos nosotros. El Mûsâ de nuestro corazón no pierde la esperanza, mientras que el Nafs no hace otra cosa que desesperar.
Y esa grandiosa belleza de un Poder soberano aparece en todo su esplendor a poner alivio donde antes había tristeza. Esto es una prueba de la grandeza del Amor de Allâh que salva a Sus siervos cuando estos se dan a Él, cuando confían en Su Misericordia.
Nosotros, Sí. Nosotros confiamos en esa belleza conmovedora del Amor divino que destruye barreras y permite que pasemos el mar en seguridad.
¿No es Grande y Bello nuestro Dios?
El día de Ashura fue aceptado el arrepentimiento de Adam por haber desobedecido a Allah.
Solamente un loco o un necio puede decir que se encuentra libre de defectos y de faltas. Estos son nuestro argumento para comportarnos con humildad y ser conscientes de nuestras limitaciones, olvidos y negligencias.
Nuestro padre Adam – sobre él la paz – nos ha abierto la puerta de la humildad pidiendo perdón a Allâh por algo que no debió ser hecho. Pero, a su vez, esta falta fue la puerta de la venida de Adam a la tierra. Pues ya Allâh dijo a los ángeles anteriormente que Él iba a poner un representante Suyo en la tierra; no en el Paraíso, sino en la tierra.
Y Allâh le perdonó, como si nada hubiera pasado. Pues prescrito estaba que estuviera en la tierra, y de una manera u otra, al final, Adam hubiera recalado en ella.
Ese perdón de Allâh, tanto en lo que a Adam respecta, como a todos nosotros, es de una belleza inconmensurable. Se establece con ello el estado propio del servidor necesitado de su Señor, para todas las cosas. Para ser perdonado hay que faltar. Pero faltar por el placer de hacerlo es la actitud de los necios y de los soberbios.
Por eso dice el hadiz que cuando uno comete una falta, y en el mismo momento que lo hace es consciente de su error, y pide perdón por él, entonces Allâh le perdona de inmediato.
Porque el siervo se reconoce miserable, rebajándose al peor concepto que él puede tener sobre sí mismo. Y esto, tiene un valor elevado en la consideración de Allâh por él. Él lo hizo débil y el siervo lo reconoce. Y se da a Él, y se encomienda a Él, con amor, con un profundo sentimiento de necesidad, reconociendo la Grandeza de un Señor que lo desborda todo con Su presencia.
En el día de Ashura el arca de Nuh (Noé) se posó sobre el monte Chuddi.
En este acontecimiento se demuestra que un hombre, o una familia, poseen un mayor valor para Allâh que todo el mundo entero. Allâh hizo que todo se anegara y salvó a una sola familia, y no entera.
Muchas veces hemos hablado de la importancia que tiene para Allâh el wali. Uno de ellos solo puede valer toda una nación. Pero tantos y tantos viven ciegos y sordos sin reconocer la luz que Allâh ha puesto en ellos, al igual que el pueblo de Nuḥ no quiso reconocer la Presencia de Allâh en él.
Se vive en la ignorancia y no se conoce dónde se encuentra el valor que Allâh ha depositado en gentes en los que El experimenta una complacencia fuera de toda medida.
Esos Nuḥ existen en la Umma, pero las gentes están ciegas. Es el olvido de Allâh lo que ha procurado esta ignorancia generalizada. ¿Acaso si viviéramos en el Recuerdo de Allâh, Él no iba a desvelarnos en qué y quiénes derrama Su complacencia? La gafla (olvido de Allâh) es la madre de la ignorancia y de la oscuridad de los corazones.
En Ashura fue salvado Ibrahim (Abraham) de ser quemado vivo en la hoguera por el rey Nimrod.
Volviendo a lo que acabamos de expresar de la importancia de algunos a los ojos de Allâh, el Corán dice de Ibrâhîm – sobre él la paz – :
‘Inna ‘Ibrahima kana ‘ummatan (Ciertamente Ibrâhîm era una Umma) (A-n-Najla 120)
¡No hay duda!
Hay gentes que para Allâh tienen el valor de toda una Comunidad. El que tiene luz brilla. Quien no tiene luz poca utilidad puede ofrecer. Y para tener luz hay que realizar un enorme trabajo, experimentar múltiples penalidades, hasta que, purificados totalmente, son amados y elegidos por Allâh para ser Sus representantes en esta tierra plena de contrastes.
No son gentes cualesquiera; y no cualquiera puede ser como ellos.
Y estas gentes, experimentando el fuego, ven que es frío para ellos. Hasta los pájaros quieren experimentar sus penalidades, porque en ellas hay acercamiento y ennoblecimiento. ¿Y qué mayor Honor que el que procura Aquel que reconoce el justo valor de las cosas?
En el día de Ashura se encontraron, después de casi 40 años de separación, Ya’qub (Jacob) y su hijo Yussuf (José).
En la historia de Yaˤqub y Yussuf – sobre ambos la paz – se pueden extraer múltiples enseñanzas.
Yaˤqub, después de casi 40 años llegó a comprender que el amor a Yussuf era porque Allâh había reflejado Su propia Luz en él. Es entonces que pudo encontrar a su hijo, con la convicción de que el amor a Yussuf era un sifat (un símbolo) del verdadero Amor, que es el de Allâh en Su Ilahiyya, y no en Su Manifestación.
La “santa paciencia” que Yaˤqub nombra en la Surat Yussuf no es una paciencia cualquiera en respuesta de una adversidad. Se trata de una Paciencia santa que implica la total conformidad con la Voluntad divina como un acto totalmente natural. Se trata pues, de la fuente misma del Sabr; del conocimiento de la manifestación divina que representa el Nombre santo de A-ṣ-Sabur (El que es la Fuente de la Paciencia).
En el día de Ashura le fue devuelta la salud, la riqueza y la familia al profeta Ayub (Job), después de años de duras pruebas.
Y si hablamos de la paciencia de Yaˤqub; ¿qué podríamos decir de la del paciente por excelencia: Ayub (sobre ambos la paz).
Allâh le quitó absolutamente todo. Al no encontrar queja alguna de parte de Su siervo, le devolvió el doble de lo que antes poseía.
Y eso en el día de Ashura. Fijaos pues, la grandeza de este día. Es maravilloso; pero por mucho que intentemos comprender el significado y la razón de porqué esos hechos extraordinarios y felices han llegado todos en el mismo día, no podremos comprender ni una tercera parte de su grandeza. Ashura es de “esos días de Allâh” en el que El manifiesta, Su Grandeza y Su Poder
Y posteriormente en Ashura se consumó el asesinato y martirio del nieto del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – Hussain por parte del tirano Ŷazid, nieto de Abu Sufyan.
Diríase que este execrable asesinato que protagonizó el hipócrita Yasid, hijo del nada bendito Muawiyya, rompe con todo este elenco de hechos felices que hemos relacionado.
Pero la muerte no debe ser tan mala y negativa cuando nuestro profeta – sobre él la plegaria y la paz – la encontró a la edad temprana de 63 años. El también murió martirizado debido a aquel envenenamiento perpetrado por aquella mujer judía.
También murieron asesinados Umar y Uzman- que Allâh esté satisfecho de ellos -, así como ˤAlî – que Allâh ennoblezca su rostro – y su otro hijo Ḥassan – que Allâh esté satisfecho de él -.
Es más, Hassan y Hussain son los príncipes de los jóvenes en el Paraíso. El martirio fue pues un honor para Hussain y un oprobio infinito para Yazid y sus colaboradores. Y el oprobio de los tiranos siempre significa la Victoria de los justos.
No se trata pues de un acontecimiento tétrico por el que haya de apenarse, llorar, mesarse los cabellos o hacer el tonto dándose latigazos.
Subḥana-l-Lâh. No lloran por el Profeta, Umar, Uzman y Ali que murieron martirizados, y sí por Hussain.
Una vez más expresamos que estas manifestaciones viejas de un odio añejo y encostrado hacia Abu Bakr, Umar, Uzman y Aisha – que Allâh esté satisfecho de todos ellos – no es otra cosa que un deseo encubierto de venganza por el hecho de que Umar Ibn al Jattab había conquistado Persia, humillando a un ejército 10 veces mayor que el suyo. Pero esto ya lo hemos tratado en otras ocasiones; y ese tipo de gente no merece más nuestra atención ni nuestro tiempo. Para ellos el odio, para nosotros la misericordia.
No lo olvidemos. Es el día de pagar la Zakat.
Hemos de decir que el hecho de haber escogido Ashura para pagar el Zakat es una recomendación de los antiguos sabios de la Umma. Es necesario escoger un día para establecerlo como referencia anual de pago del Zakat.
Hoy por hoy, Ashura se ha convertido en la fecha del pago del Zakat (limosna obligatoria) para todo aquel que no tenga deudas, posea una casa, un auto si es necesario y, al menos una cantidad excedente de unos 2.000 Euros de ahorros. A partir de esos 2.000 Euros (que están exentos) comienza la tasación (2.5% aprox.)
Si se guarda un dinero para utilizarlo para una necesidad, ese dinero no es tasable. Se tasan, por doctrina, únicamente los excedentes.
Conclusiones
Ashura Sí
Es un día bendito que ha sido señalado y escogido por Allâh a través de la Historia. Sería, consecuentemente, inteligente, tratar de reflexionar sobre estos acontecimientos y por qué sucedieron precisamente todos ellos en ese día.
Las penas y los trabajos de la vida no son nada sino son por Allâh. Podemos sufrir injusticia, adversidades, persecución; pero si no es por Allâh no sirve para nada.
Podemos padecer adversidades y protestar por todo como energúmenos, o reflexionar por qué Allâh nos las ha puesto en nuestro camino. Actitudes diferentes para los mismos hechos marcan la diferencia entre unos y otros.
Asimismo, existe una diferencia entre soportar los reveses y dar gracias a Allâh y entre hacer todo esto y buscar el por qué. Buscar los motivos es buscar el Conocimiento, y esto último nos ha sido prescrito.
Os deseamos un bendito Ashura, que vuestros asuntos se arreglen y fructifiquen, y sobre todo recordamos esto:
No es igual vencer o padecer por Allâh que por otra causa.