7 octubre 2026
Editorial

Aquellas gentes bajo aquel castillo

Abdul Karim Mullor

Aquellas gentes bajo aquel castillo

Propósito de este escrito

Como sé que os vais a preguntar sobre el propósito con el que escribo estas líneas que tengo el honor de presentaros, ya os lo anticipo, antes de que os deis por pensar en esto o lo otro.

No se trata de un desquite; no se trata de una denuncia; no se trata de nada negativo en lo cual puedan ir a parar vuestros pensamientos.

Sí, he de decir, que todo cuanto ocurrió en Almodóvar del Río relativo a Mansûr Abdessalam Escudero y Junta Islámica no ha tenido la repercusión informativa que se merece en el escenario del Islâm español.

El proyecto de Mansûr no fue una de esas nubes que pasan espoleadas por el viento. Tuvo una importancia vital en el panorama del Islâm en España.

Y aunque, como veréis leyendo el texto, yo no compartía intelectualmente, religiosamente y culturalmente dicho proyecto, pues como todos sabéis tenemos el nuestro propio; no por ello debo dejar de valorar los desvelos, el trabajo, el sufrimiento de unos hermanos que, con el tiempo se han ido arraigando más en mi corazón y en mi recuerdo.

Espero encontrarme con ellos en la Otra vida, en la vida de verdad, en la cual podamos hablar tanto y tanto de nuestras cosas.

Este escrito emana pues del corazón de un hermano, de un amigo sincero, y hay que considerarlo, no de otra manera, que como un homenaje pleno de bellos recuerdos y de momentos inenarrables.

Un homenaje a:

Mansûr Abdessalam Escudero – Sabora uribe – Abdennur Coca – Abdul Karim Carrasco – El Mehdi Flores.

Ellos ya no están, pero yo sí, para pedir sinceramente por ellos y, en la medida de lo posible, ennoblecer su recuerdo.

La Historia

Almodóvar del Río; un pueblecillo a 12 kilómetros escasos de Córdoba, provisto de un castillo medieval que de forma patente corona lo alto de un pequeño otero.

Corrían los años noventa y allí se fue a instalar Mansur Abdu-s-Salam Escudero con toda su familia. Era una casa humilde, aunque lo suficientemente amplia para que cupiera toda la familia. En la puerta de entrada había un cartelito fijado en el que se podía leer “Daru-s-Salam” (La mansión de la paz).

El escudero de Ian Dallas

Mansûr había sido, valga la redundancia, el “escudero” durante algunos años del escocés Ian Dallas, antiguo manager de los Escarabajos (Beatles). Justo después de que surgieran las primeras conversiones al ‘Islâm, Ian fue enviado a Granada para ejercer control. Aquellos cofrades del compás, la escuadra y el medallón movían los hilos desde la sombra.

Los cándidos musulmanes españoles, recién conversos, se entusiasmaron; y lo hicieron porque era más intensa la idea de recuperar el Al Andalus perdido que practicar un ‘Islâm sin otras pretensiones.

Claro que, para los anglosajones, quienes tenían experiencia en el Oriente Medio desarticulando el ‘Islam, era sencillo redirigir un grupo de soñadores con el paraíso perdido, aquella Al Andalus de las crónicas.

Un Al Andalus idealizado que hace 500 años dejó de existir. Estos nuevos musulmanes no eran acólitos de Ibn Taimiyya como otros grupos sirios, egipcios y árabes. Estos soñaban con recuperar el Al Andalus perdido a través del ‘Islâm; un sueño que pronto se transformaría en una gran desilusión.

Se intentó organizar una estrategia particular. Había que inventar una nueva tariqa sufí; la Tariqa Britaniyya Dallasiyya.

El megašayj era Ian Dallas apodado Abdul Qadir A-s-Sufi, aunque de Abdul Qadir y de sufí tuviera poco.

Se presentaba como un personaje amante del poder, el control y el dinero, siempre que fuera él quien lo detentara. Buscaba presentarse con parabienes de otros šayjes y, para ello, se arrogó ser el sucesor de maestros que ya habían fallecido y no podían matizar sus palabras atentando así contra su santa memoria..

El discreto encanto de este personaje, de pobrísimo y enjuto porte, pero con aires de grandeza, cautivó a algunos. Y lo hizo porque la quibla de sus seguidores mezclaba Al Andalus con el Islam, cuando con la ayuda del Islam solo basta para mantener el rumbo claro. ¡No! A un creyente sólido no se le engaña tan fácilmente.

Y sí, el dinero jugaba un papel importante. El dinero de fuera solidificó el grupo, en el que algunos se ponían motes llamativos y cómicos como el de “emir”. Todo lo contrario de los verdaderos sufís, que cuidan la procedencia lícita de cada bien. Pronto llegó financiación exterior de diversos países del Golfo y de Libia.

Fuera como fuera, Mansur, que era psiquiatra, pronto detectó un comportamiento sumamente errático en este hirsuto personaje, intentando encuadrar sus acciones en alguna dolencia o desajuste, más que considerarlo como pura y simple maldad.

Me contó en confianza Mansûr como un día fueron invitados en el corazón del desierto por Mu’ammar Gaddafi, y el tal Dallas, a mitad del camino, aseguró que Allâh le había revelado que debía volverse atrás.

Mansûr no se lo podía creer, pues el mandatario les estaba esperando, y al no presentarse terminaron regresando de forma abrupta en el primer avión disponible. Dallas exigía a todos que vistieran de una forma determinada, con corbata, y en una ocasión hizo que fueran a los toros fumando un puro solo para contradecir a su nafs.

Almodóvar del Río

Cuando Mansûr se liberó de esa influencia y buscó con insistencia que los acuerdos del Ministerio del Interior con las religiones minoritarias comprendieran asimismo el Islam, tanto él como ˤAbdul Karim Carrasco vivieron momentos de enorme tensión y presiones psicológicas. No puedo decir lo que me relataron, pues recibieron, no precisamente parabienes de alguien cuyo nombre no voy a mencionar.

Allí se presentó también el famoso Tatari sin avisar a nadie. No se sabe como, pero él estaba en todas partes.

Mi primer contacto con Mansûr y con mi amigo El Mehdi fue en la Universidad Islámica Averroes en 1996. Yo no fui allí para encuadrarme en su grupo ni para formar parte de su asociación. Yo era sufí, seguía una tariqa y tenía un maestro; no necesitaba encuadrarme en parte alguna. Mi intención fue la de evaluar cómo se encontraba el Islam in España, y naturalmente, establecer un contacto de amistad, camaradería y amor con los buenos musulmanes.

Pronto, Mansûr supo que mi independencia era innegociable.

Sea como fuera, los dos nos caímos muy bien. Él tenía sus ideas claras y yo también, y nos hablábamos sin tapujos ni molestias recíprocas.

En octubre de 1997 nos casó con el testimonio de El Mehdi y ˤAbdul Karim Carrasco; precisamente el mismo día que su esposa Sabora Uribe inauguraba la web Webislam. A partir de ese momento, los viajes a la casa de Mansûr eran siempre acompañado de mi esposa.

Era muy agradable aquella casa; la familia extraordinariamente acogedora, y ˤAbdennur Coca frecuentemente estaba por allí. En esos desayunos comunitarios se hablaba de muchas cosas.

El fallecimiento de Abdennur Coca en su casa de Granada nos dejó a todos conmocionados. Fue una pérdida repentina que despertó en mí muchas dudas y un profundo desconcierto debido a la rapidez con la que se certificó. Como médico, a Mansûr, siempre le resultaron difíciles de asimilar las circunstancias físicas que rodeaban su partida, teniendo su tesis médica particular refrendada por los síntomas visibles que presentaba el cuerpo. Lo precipitado del diagnóstico no le gustó nada, ni mucho menos le pareció profesional.

Recuerdo mi posterior entrevista personal con Riay Tatari, cuyas frías hipótesis sobre los motivos del deceso de Abdunnur me causaron una gran sorpresa y estupor; me impactó profundamente percibir una total falta de empatía hacia el dolor de la comunidad ante una pérdida tan significativa. Y es que Abdunnur era de aquellas personas que al tratarla invitaba a manifestar que uno se encontraba ante “un hombre bueno”.

Poco después, experimenté un sueño revelador muy intenso. Vi a Abdunnur en sueños. Vi a mi esposa y a mí que recorríamos las tiendas de guerra de los musulmanes en el transcurso de una batalla. Entramos en una tienda y vi la cabeza cortada de Abdunnur. Estaba joven y radiante, su cabeza cortada, que era enorme, me habló diciendo: “ˤAbdul Karim; no creas que estoy muerto. ¡No! Estoy vivo.” Sentí en mi corazón que había partido con el honor de un mártir.

Tuvimos Mansûr y yo un desencuentro con respecto al tema del Instituto Halal. Yo traje y traduje toda la información pertinente del sistema Halal que mi amigo Qaysi Benjelloun me había proporcionado en Bélgica.

No quise codirigir ese instituto con alguien que no había manifestado su fe islámica a nadie que yo sepa, y que por lo tanto no podría interpretarse según nuestra religión que se encontrara en el seno del Islâm, ya que la fe ha de declararse públicamente para que sea efectiva; y las cosas del Islâm deben llevarse entre los musulmanes. Esta forma de proceder terminó por levantar ampollas muchos años después.

Mis informes y traducciones ahí se quedaron y supongo que trabajaron con ellos, pues nunca los recibí de retorno.

Con la creación de la web Esislam en el año 2022, nuestra total independencia volvió a molestar. No tardó en descolgarse un teléfono desde el entorno de Almodóvar intentando convencer a mi amigo El Mehdi Flores de que cerráramos la web…

Mi intención sincera siempre fue intentar que el Islam español se alejara de las disputas políticas, pues lo limpio con lo confuso no se puede mezclar. Tuve un sueño en el que me veía en una enorme plaza de una ciudad española sugiriendo a los musulmanes españoles que no se metieran en política; al principio me rechazaban, pero después vinieron a prestarme alianza reconociendo su antiguo error.

En el primer aniversario de la inauguración de Webislam y de mi boda, nos golpeó el trágico y doloroso asesinato de Sabora. Fue un crimen terrible que nos dejó anonadados.

 Antes de que eso ocurriera, en uno de nuestros viajes a casa de Mansûr, mi esposa había tenido un sueño muy inquietante en el que veía que las gentes de aquél castillo luchaban entre ellas. Tanto impacto le causó, que ella aconsejó a Mansûr ser más prudente con las personas que recibía en su hogar. Él le contestó diciendo que, aun sabiendo los riesgos que corría, no podía cerrar la puerta a nadie.

A los dos días del trágico asesinato de Sabora, mi esposa tuvo una visión en sueños sobrecogedora: vio en sueños a una persona que venía a pedirle perdón de forma vehemente. Tanto en el Islam como en la ley penal se encuentra prohibido acusar públicamente sin pruebas contundentes, y aunque considero que el sueño es verídico, lo único que he podido hacer es guardar esa experiencia en mi fuero interno y mantener una prudente distancia para salvar mi propia paz.

Me resultó imposible asistir al entierro de la buena de Sabora; con mis 42 años de entonces, el estado del momento y mis profundas convicciones se reflejaban de inmediato en mi rostro. Sabía que acudir allí significaba exponerme a un encuentro con la persona que mi esposa había visto en sueños, y consideré que afrontar esa situación habría generado una tensión insoportable en medio de todo aquello.

Preferí guardar mi convicción en la intimidad y evitar un escenario tan sumamente delicado pues no sé cómo yo mismo habría podido reaccionar en semejante situación.

Poco después nos fuimos a Bélgica. Allí trabajé hasta el 2015 en una empresa haciendo estadísticas sanitarias.

Lo que vino después

Todo lo que ocurrió tras la marcha de Sabora me confirmó que ella era un pilar fundamental de Junta Islámica, una mujer buena y sabia.

Desde que ella se fue, muchas personas intentaron aprovecharse del espacio de Webislam, utilizándolo para difundir ideas ajenas al ‘Islâm, sin que Mansûr tuviera ya las fuerzas anímicas para impedírselo. Porque he de decirlo en honor a la verdad: no fue Mansûr Escudero el promotor de los polémicos textos que algunos personajes escribieron en la web.

Aparecieron colaboradores con visiones muy controvertidas, como Prado y Aya, que vertían interpretaciones sumamente alejadas de la ortodoxia de la tradición y de la verdad del ‘Islâm, afirmando cosas que confundían profundamente a los creyentes por su contenido escandaloso y provocativo.

Se difundían tesis sumamente anti islámicas, tales como sostener públicamente que el Profeta —sobre él la plegaria y la paz— había intentado atentar contra su propia vida en tres ocasiones, afirmar que el Sagrado Corán no contiene una prohibición explícita hacia la homosexualidad o argumentar de manera pública que el Islam carece de un concepto de fe tal y como se conoce y se ha de conocer.

Para mí, más que un simple desorden conceptual o un debate vanguardista, la propagación de estas líneas de pensamiento terminaba por debilitar y desarticular la identidad del Islâm tradicional en España. Más allá de las corrientes teóricas que pretendieran introducir, el declive de la organización era evidente y el tono de esos escritos delataba una clara desconexión de las necesidades reales de los musulmanes que creen de verdad.

Esas, digamos «ideas» no eran propias, sino retomadas y disfrazadas al «estilo islámico progre» de otros lugares de los que ellos nunca se han dignado informarnos.

Afortunadamente, Mansûr terminó por apartar a estos elementos de su organización, pues constituía un motivo de constante preocupación que semejantes declaraciones estuvieran paseándose por su estructura.

Mansûr falleció no mucho después. Dicen que rezando el salat del Alba y es cierto; pero lo que a menudo se omite es que por su boca expulsaba sangre. Al día de hoy, queda flotando la gran incógnita sobre si su fallecimiento se debió a un hecho puramente natural o si fue producto de algún factor externo. Por supuesto, dado el contexto general, nada se investigó a fondo; más aún cuando el fallecido era médico y él no había comunicado previamente a su entorno que adoleciera de ninguna enfermedad grave.

Su partida me impresionó grandemente en Bélgica. Yo había enfriado mi relación con él debido a la distancia y por permitir que se publicaran aquellas ideas en su web, lo cual critiqué abiertamente en mi blog Alandalusunasolaumma.

Luego, con el tiempo, mi gran amigo y hermano El Mehdi Flores –que Allâh le tenga en Su Misericordia, así como a Abdennur, Mansur, Sabora y Abdel Karim Carrasco– me confirmó que Mansûr se había cansado de los desmanes de estos personajes antes de su final y los echó de la organización.

Me afectó de corazón la muerte de Mansûr, tanto que me quedé pensando sobre su suerte en la Otra Vida. Un día, él mismo me lo mostró en una visión verídica en sueños. Se presentó ante mí diciendo: “ˤAbdul Karîm, ven que te voy a enseñar mi casa”. Me la enseñó; era un lugar amplio, aunque viejo.

Esto lo interpreto desde la esperanza de que se encuentra bajo la Misericordia de Allâh, a pesar de que su gestión y liderazgo tuvieran que enfrentarse a desafíos muy complejos para los que el entorno le presionó en exceso. Sea como sea, ese sueño ha tranquilizado mi corazón, pues en verdad le guardaba un afecto sincero a pesar de las discrepancias.

Y ahora vayamos al Mehdi Flores

Continuamos una estrecha amistad aprovechando la estancia de los dos en Ceuta, creando ACEDI y la web esislam.

Con la creación de esislam en 2022, nuestra independencia volvió a molestar. Alguien del entorno de Almodóvar llamó a mi amigo El Mehdi para exigir de forma tajante el cierre de la web y cuestionar nuestro sello.

Cuando El Mehdi recibió dicha llamada yo me encontraba presente en su casa y le vi visiblemente preocupado. Al ser yo el presidente de la asociación ACEDI me tocó a mí decidir. Claramente no me iba a plegar ante los deseos de nadie y dejar de apoyar mi religión por intereses, cuando menos, de procedencia altamente dudosa. ¿Qué se creía tal personaje?

A mí no me llamaron por razones obvias, seguramente hubiera respondido de una manera poco “educada” a esa persona, ya que, miedo no tengo y nada me asusta sino separarme de la verdad y hacer mal a alguien; estas dos últimas cosas no me las puedo permitir.

Hay que aclarar una cosa

Nuestra web nunca fue, ni quiso ser heredera de Webislam. Mi visión, así como la de El Mehdi Flores en sus últimos años, pasaba por intentar hacer un reagrupamiento de los musulmanes españoles en una visión tradicional del Islam adaptada a los tiempos presentes.

Mis contactos con la organización de Mansûr no fueron nunca de pertenencia. Su proyecto no era el mío; y el mío sigue siendo el mismo después del paso del tiempo.

Cuando se observan los artículos de nuestra web, se puede constatar que intentamos apartar a los musulmanes de una visión rigorista del ‘Islam, denunciando a las sectas que trabajan para subvertir los principios de la religión:

Wahhabitas – Salafís – Hermanos Musulmanes – Tabligh – Coranistas – Falsos sufís – “Musulmanes” New Age – Islâm politizado.

Todo esto lo consideramos fuera de las bases del Islâm, transmitiendo como hacemos, una visión integral y santa del Islam iluminada por el Sufismo verdadero.

Yo me pregunto a quién podría hacerle mal una cosa tal. No hemos hecho otra cosa que meter dinero de nuestros bolsillos; no queremos nada, pues la ambición ensucia la práctica religiosa.

Y aun así hemos sido espectadores de cosas que nunca hubiéramos deseado ver. Y creemos, que después de haber visto todo ello, los musulmanes en general se encuentran bastante lejos de los valores del ‘Islâm.

Somos como una voz que clama en el desierto. Somos el panel de “peligro” en el camino; somos el STOP que invita a parar y reconsiderar las cosas. Somos Nûḥ invitando a su hijo a entrar en el arca.

No importa quién nos escuche tanto como que Allâh esté satisfecho de nuestra labor.

No importa el número, pues, como dice Allâh en el Corán

‘Ibrâhîm era una comunidad

Y a Allâh se remiten los asuntos.


Esislam.com - Comunidad de Islam en español para el Diálogo Intercultural

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.