17 junio 2024
Sufismo

Apodérate del instante precioso

Abdul Karim Mullor

Apodérate del instante precioso

Hemos escrito en otras ocasiones sobre la existencia relativa del tiempo. Dijimos que no existe un instante presente como tal, sino que los momentos  que evaluamos como presente, son en realidad el reflejo de los destellos de la Eternidad en este mundo condicionado.

Dijo el Šayj ˤAlawi – que Allâh esté satisfecho de él – con respecto al instante:

Oh discípulo de Allâh

Apodérate del instante preciado

En el llegarán a ti dichosas nuevas

A ejemplo de los bien guiados

Este instante, inexistente hasta el punto de no poderlo apresar con el pensamiento, es aquél en el que descienden revelaciones de lo alto. Para hacerse con él es necesario “parar el tiempo”. Ese tiempo que existe en nuestro pensamiento, que hace envejecer la materia y que condiciona y modifica la vida del Universo paso a paso.

¿Cómo pues apoderarse de él? ¿Cómo atrapar algo que no existe en nuestro mundo? Por mucho que imaginemos no podremos hacerlo si no es a través de la activación de una inteligencia superior que procede de la sede del espíritu. No se trata de efectuar una suerte de abstracción mental, ni de una meditación planificada en mayor o menor manera. Se trata de conectar con la fuente de la Presencia que hace que llamemos presente al momento actual; ese momento que, como dijimos, es inexistente en nuestra realidad cotidiana.

No vamos a revelar aquí cómo realizar esa conexión, ya que para llegar a ello hay que pasar inexorablemente por etapas variadas hasta que se tranquilice nuestra alma. Estando en plena quietud, de alguna manera, trasciende las condiciones de la temporalidad. Y esta quietud de alma no se consigue de cualquier manera, ni cualquiera puede llegar a experimentarla.

El Tiempo dispone de una puerta que nos conecta con la Realidad. Aquel que la ha traspasado ha realizado la Verdad y se ha convertido en el Imâm de la Umma de Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz -.

Habiéndose elevado sobre el Tiempo, lo ha hecho por defecto sobre la materia. Las afectaciones del cambio no le tocan, y, de alguna manera se ha ido a habitar en la Eternidad. Ahora, después de esta explicación, algunos ya sabéis lo que es un maestro. Es el sustituto del Profeta, y por tanto la puerta de Allâh. Nadie puede acercarse a Allâh si no es a través de Muḥammad, al igual que el que reza detrás del Imâm.

Pero ¿quién comprende esto en unos tiempos tan dispersos en el que las mentes vuelan detrás de la propia imaginación? Siguiendo al nafs, como las ovejas lo hacen con el pastor, las almas se dispersan y vagan de un prado a otro.

Este apoderarse del instante posee asimismo otro significado más asequible. Se trata de algunos momentos en los que Allâh manifiesta su presencia de una manera clara. Si la persona delante de quien se presenta esta oportunidad atiende a esos momentos y obtiene su fruto y lo interioriza, entonces habrá obtenido un bien preciado para integrarlo en su persona vía su corazón y actuar así, a partir de ese momento, con plena sabiduría en sus actos y pensamientos.

El primer significadoel de ese instante de revelación, podemos decir que el más profundo y definitivo. No obstante, como hemos dicho precedentemente, es imposible que este llegue sin una profunda preparación previa, a fin de que podamos reconocerlo cuando se da.

El otro significado es el que se deriva de la adquisición paulatina de conocimiento. Es cierto que en esos momentos el tiempo se para, es cierto que, de alguna manera, la Eternidad se presenta en él. No debemos olvidar que cuando alguien recuerda a Allâh en una asamblea, Él le recuerda y menciona en otra mejor que la suya. Este recuerdo de Allâh, no pudiendo pasar desapercibido, transforma a aquel en quien se manifiesta. No podría ser de otra manera pues:

Dijo: Cuando los reyes entran en una ciudad la trastornan por completo humillando a sus habitantes poderosos. Así es como actúan. Corán 27-34

Es así que las asambleas del Recuerdo no son únicamente aquellas en las que se unen personas para invocar. En realidad, las asambleas en las que se trata del Conocimiento son mucho más elevadas que las primeras.Se invoca en unas, pero en las otras la Luz de Allâh desciende hasta la mesa en la que estas se producen. En ellas se recuerda a Allâh buscando la Luz de Su Rostro y Su Amor.

La Verdad, la Wilaya, el Amor, el Conocimiento no pueden fingirse. O se tienen o no. Disfrazarse de lo que uno no es termina únicamente en desgracia.

Lo hemos dicho en diversas ocasiones. Hoy por hoy, la Umma está perdida. Ha dejado de dar importancia a las gentes en las que Allâh ha dispuesto Su complacencia y les han sustituido por otros pagados de sí mismos que balbucean sus elucubraciones al gran público.

Las gentes de la Verdad son un tesoro; los que se disfrazan de ellos son solamente baratijas de mala calidad que viven del desconocimiento de quienes las adquieren. El Conocimiento posee un aroma peculiar aprehensible por aquellos cuyo olfato no se encuentra imbuido un día y otro en los olores pútridos del hollín y de la escoria.

Las gentes de la Verdad viven y crean; mientras, las gentes de la imitación son cual marionetas que, queriendo recrear una realidad hacen reír a los niños. Unos son reales, los otros son ficción. ¿Acaso los niños pueden comprender las cosas de los mayores y emprender lo que estos hacen?

Hermano/a: si no agudizas el ingenio; si no eres capaz de aprovechar los momentos en los que Allâh se presenta ante ti, ¿cómo podrías dar sentido a tu vida? Hemos sido colocados en este mundo para algo. Si no comprendes para qué, o al menos lo intentas, sinceramente, haz lo que quieras: habla, calla, poco importa. Hagas lo que hagas habrás desperdiciado el tiempo. Ese tiempo que otros aprovecharon mientras tú te debatías en la nada.

¿Y si estas palabras son las de aquellas asambleas en las que se recuerda a Allâh? ¡Recapacita!