Amor – Verdad – Belleza

Abdul Karim Mullor

Amor, Verdad, Belleza

No haremos un descubrimiento demasiado novedoso si decimos que estos tres términos se encuentran fusionados en la realidad, de tal manera que ellos no pueden existir el uno sin el otro. Cualquiera de ellos a los que nos podamos referir implica detrás de él a los otros dos.

El hijo de la Verdad es el Conocimiento, independientemente de su grado y campo de acción. Tanto mayor en cualidad será el Conocimiento en tanto y en cuanto proceda de una verdad de orden superior.

¿Qué decir del Amor y de la Belleza? ¿Cuál de ellos es el primero? Ciertamente no podemos amar a algo que no es bello, pero asimismo el Amor puede engendrar a la Belleza, ya que la esencia de aquél es naturalmente bella.

Asimismo, sería de muy mal gusto decir que la Verdad no es hermosa en ella misma; por lo cual Amor, Belleza y Verdad son el trinomio de complementarios que caminan tomados de la mano haciendo tales estragos que aquellos de olfato fino, corazón presente y espíritu delicado, no pueden sino sucumbir a sus encantos y suspirar esperando su encuentro.

Se dice que cuando el Profeta – ˤalayhi-ṣ-ṣalatu wa-s-salam ascendió a los cielos pudo ver a Allâh completamente, salvo por un velo que Le cubría (a Allâh) el cual fue retirado tras la muerte de Muḥammad. Este velo se llamaba “Al Izza”, designando así algo extraordinariamente querido y amado.

Es pues el Amor esencia Divina, pues es de comprender que sin Amor no puede existir el Tawḥid (La Unicidad). El Amor une, compacta, solidifica, hace de lo diverso uno, de él emanan la Belleza y la Verdad; su existencia enseña maravillas a los seres humanos. Los sentidos y la mente no valoran ni sobre pesan el valor de la Ciencia debido a que los primeros no pueden entrar en descripciones que les superan en realidad, y la mente solamente puede trabajar por conceptos, ideas o sugerencias. Es así que, Isâ (Jesús) – sobre él la paz -, al ser preguntado sobre cómo era Dios, dijo: “Allâhu Maḥabba” – Allâh (Dios) es Amor

Allâh es Bello y ama la Belleza – dice el hadiz.

He aquí entonces que Allâh es Amor, y además es Bello, con lo cual podemos deducir que la Belleza es consustancial al Amor en un solo Ser que es el Único existente por El Mismo.

Ahora bien, igualmente, Allâh es Al Ḥaqq (La Verdad), es decir Su existencia y esencia son verdaderas, y no son producto de entelequia alguna. Pero este Ḥaqq divino, en el mismo, independientemente de que sea consustancial como los dos otros términos a Su Esencia, es el hilo conductor que le comunica con los seres creados. Nosotros, si sabemos cuál es la Verdad, podremos acercarnos a ella a través del Amor y de la Belleza los cuales se sustentan el uno al otro. Pero si no sabemos cuál es la Verdad, el Amor deriva en pasión y la Belleza le sigue. Es pues imprescindible conocer dónde se encuentra la Verdad a fin de ascender hasta ella por la escalera del amor subiendo los peldaños de la belleza.

Los buscadores de la Verdad sufren hasta que dan con ella; un fuego interno les impele, a veces de manera involuntaria, a acomodar sus vidas a buscarla, todo ello porque existe una necesidad interior que les motiva y les pone en ruta.

He aquí entonces uno de los significados del siguiente hadiz:

Allâh tiene a gentes que serán llevados con cadenas al Paraíso

Ese lugar de no-donde innato al ser humano, de donde nacen las necesidades imperiosas de buscar la Verdad y vivir una vida de acuerdo con ella, tiene su propio motor, su propia fuerza, su propia realidad. Y se activa precisamente porque, de alguna manera, esa Verdad se encuentra dentro de nosotros mismos. Si no fuera así, no vemos entonces porqué sentir la necesidad de ir hacia algo de lo que no se tiene noción alguna, ya sea de manera consciente o inconsciente.

Es por ese valor subliminal de la Verdad, que Allâh dice que lo puede perdonar todo salvo la mentira. Porque la verdad es luz, mientras que la mentira se asemeja a las tinieblas. Es por eso que nuestro Santo Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dice que el verdadero creyente (mu’min) puede tener cualquier falta salvo la mentira. La ausencia de Verdad es ausencia de Conocimiento, de Amor y de percepción de la Belleza. Ella destruye al ser humano y le lleva a lo más bajo que pueda darse en él, hasta el punto de hacer de él lo peor de lo peor de la existencia conjunta de los cielos y de la tierra. La Verdad produce concordia y Amor, mientras que la mentira es la madre del odio, la envidia, la violencia y el resto de los grandes defectos humanos que nos separan del Creador del universo, nuestro amado Dios, Allâh.

De cualquier manera que le llamamos, Dios o Allâh, Él es el Mismo, Infinito y Eterno, portador de las mejores cualidades y de una naturaleza cumplida y Total.

A Él nos remitimos, en El confiamos, en El creemos, en El somos hermanos. El, cuya Belleza incomparable deslumbra a todo el Universo con uno solo de sus fulgores. Cuyo Amor nos inspira la Bondad, cuya Verdad nos dirige en nuestras vidas hasta el mejor de los lugares en el que habitaremos por toda la Eternidad, junto a los profetas, los santos, los sabios y los bondadosos.

Gracias Le sean dadas. Gloria a Él por toda la eternidad