27 mayo 2024
Hadiz

Allah es Bello y ama la belleza

Abdul Karim Mullor

Allah es Bello y ama la belleza

Abdul Karim Mullor

El título de este escrito es el contenido de un Hadiz bien conocido. Cada palabra del Corán, cada palabra de nuestro profeta – sobre él la plegaria y la paz – constituyen un tema susceptible de analizar por medio de una reflexión profunda. Es innegable que, en ambos casos, la gama de significados evidentes y ocultos puede ser bastante amplia.

Primeramente hemos de preguntarnos de qué tipo es la Belleza divina. Pues si decimos que Allâh es Bello sin más, nuestra afirmación se arriesga a ser bastante incompleta. No olvidemos que no nos estamos refiriendo a una Belleza que sea constatable a través de nuestros sentidos, sino a algo que se encuentra por encima de todo cuanto puede ser imaginable a través de nuestras mentes y espíritus.

Ahora bien, queda claro a la vista del Hadiz, que cuando se dice que Allâh ama la Belleza, Él se está refiriendo a una cualidad de los seres creados. Y esto no es de extrañar cuando comprendemos que Allah ha vivificado al Ser humano mediante un soplo de Su Espíritu.

En función de esto último, podemos constatar el contenido de otro Hadiz que dice textualmente:

“El creyente es el espejo del creyente”.

Cuando estas palabras del Profeta se consideradan como portadoras de un modelo de relación entre los creyentes, toman un significado. Pero cuando el segundo creyente del texto lo expresamos con mayúscula, sentimos que estamos hablando de otra cosa. En ese caso el Hadiz quedaría como sigue:

 “El creyente es el espejo del Creyente”.

No olvidemos que uno de los 99 Nombres divinos conocidos por todos es “El Creyente” (Al Mu’min).

Es entonces que el Hadiz relativo a la Belleza puede ir cobrando significado, en virtud de la misma relación que acabamos de establecer entre el Creyente Creador y el creyente creado. De esta manera esta misma correspondencia se produce entre el Bello que crea y la belleza creada.

¿Es la belleza de lo creado aquello que nosotros calificamos como hermoso? ¿Es algo que se capte a través de los sentidos, que acaricie la vista, el tacto, el oído y el pensamiento? Hay que reconocer que esta belleza es relativa, ya que lo que a uno le parece bello al otro no. Esta clase de belleza no es otra cosa que un atisbo de lo que realmente es bello de por sí, siendo en el mejor de los casos un puro reflejo.

La belleza sentida individualmente se encuentra estrechamente ligada a los caprichos del nafs y tiene como fuente original el deseo. Cuando el objeto de deseo lo consideramos bello suele ser por una suerte de elección personal que, en un principio poca relación tiene con la verdad. Es así que esa belleza de la que habla el hadiz no es lo que nosotros consideramos como bello. Si lo es, en cambio, aquello que Allâh considera como tal.

Puesto que entonces nos queda por ver qué es aquello que Allâh considera bello, podremos comparar las palabras del primer hadiz con la del otro que hemos presentado el cual dice:

“El creyente es el espejo del Creyente”.

Siguiendo la misma lógica podríamos postular que: “La Belleza es el espejo del Ŷamîl (El Bello)”. Siendo esto así debemos procurar estar en lo certero cuando tratamos de establecer cuál es aquella “belleza” que Allâh califica como tal.

La Belleza en la creación pues es el espejo del Bello por excelencia. Y puesto que dicha belleza es manifestada en el conjunto de la Creación podemos establecer que aquella criatura que mejor la refleja es el Ser humano. Dentro del Ser humano se refleja en el verdadero creyente que está satisfecho con Allâh y que Allâh lo está de él. Siendo entonces que lo más bello del Ser humano es el corazón cuando éste es puro y refleja las luces Divinas, podemos decir que no hay nada más bello que el corazón sometido a Allâh, pues éste refleja la Belleza de su Creador.

Por supuesto que esa Belleza de la Creación se encuentra asimismo reflejada en los astros, el Universo, los ángeles, la Naturaleza en general. Ahora bien, habremos de convenir que, dentro de lo que es el mundo manifestado, esta belleza es secundaria con respecto a la del carácter del Ser humano representado en su más alto grado por los profetas y los piadosos (ṣaliḥûn).

El modelo de Belleza pues, no es universal. Ello en el sentido en el que todo el mundo se encuentre de acuerdo entre lo que es bello o hermoso y lo que no lo es. Y puesto que los seres humanos jamás podrán estar de acuerdo sobre un patrón universal, podemos decir, con toda razón y en toda verdad, que es bello lo que es considerado por Allâh como tal, y no lo es aquello cuyo caso es el contrario.

Pues lo considerado por Allâh como bello es realmente tal, mientras que el Ser humano no es capaz de admirar la Belleza cuando se encuentra dominado por sus pasiones que le nublan los sentidos y la mente, por no decir la capacidad de discernir de su corazón.