Allah creó los cielos y la tierra con la verdad
Carmelo Ortiz
Allah creó los cielos y la tierra con la verdad
Allah creó los cielos y la tierra con la verdad. Realmente en ello hay un signo para los creyentes. (29-44)
Allâh es la Luz de los cielos y de la tierra… (Aleya de la Luz)
Cada uno de nosotros puede extraer una idea de lo que significa la primera aleya. Ya que, el hecho de haber creado Allâh los cielos y la tierra con la verdad, tiene, en realidad, significados superpuestos y tanto más profundos cuanto más avanzamos en el Conocimiento.
Es por este motivo que en ello hay un signo para los creyentes.
Lo básico en materia de comprensión con respecto a esta aleya es que Allâh ha creado el Universo con la consistencia que le da la Verdad. Es decir, Allâh no lo ha creado por juego ni diversión, sino con una razón evidente procedente de Su Sabiduría superior.
Esa verdad ha dado consistencia a las estrellas, los planetas, las constelaciones; resumiendo, a todos los astros del Universo.
Creó los cielos sin pilares que pudierais ver y puso en la tierra cordilleras para que no se moviera con vosotros y repartió por ella todo tipo de seres vivos. (31-10)
Sin pilares que pudierais ver. Esto significa que el sostenimiento corporal de los astros que componen el Universo ha sido hecho mediante un elemento invisible para los ojos. Aun así, estamos en condición de decir que ese elemento es físico aunque no podamos identificarlo a simple vista.
Como se ha demostrado, dicho elemento es el gas en cualquiera de las modalidades en las que se presente, en cualquiera de las composiciones que cobre realidad. Claro que, este gas, a todas luces no es la verdad. Se trata simplemente de un elemento material imperceptible para la vista y el tacto.
Además de este gas que actúa como pilar, existe otra fuerza motriz que es la que produce el movimiento de todos los astros. Dicho movimiento actúa asimismo como pilar, ya que si los astros estuvieran en plena quietud, muy probablemente no podrían ser sujetados por el gas.
Sea como fuere, ni el gas ni el movimiento son la verdad. Ellos son simplemente una manifestación física de ésta, que es en realidad el soporte absoluto del Universo en representación de Dios Altísimo.
Ahora ya nos queda entonces ir más allá intentando comprender qué es la verdad. ¿Esta verdad a la que alude la aleya es la Verdad superior, es decir, la Realidad absoluta? Bien seguro es que no. En esta aleya, Allâh se refiere a la verdad como soporte y motivo del Universo. Más allá de este Universo hay otros mundos que sólo Allah conoce. Y en esos mundos también existe la verdad que es una representación de la Realidad absoluta.
La verdad del Gayb, o mundo oculto, es asimismo una verdad representativa de la Verdad absoluta. Si los ángeles viven en el Gayb, cada uno percibe una realidad diferente a lo que percibe el otro, y decir esto sirve como demostración. Y aquí es mejor no ir más lejos, pues las palabras no pueden representar realidades que, por naturaleza nos están ocultas.
La verdad va acompañada de la Luz. ¿Cómo podríamos discernir la verdad del error si no fuera por la luz del conocimiento? La luz, hermanos/as, es lo que emana de nuestro Ruḥ (espíritu). A través de ella vivimos, sentimos, discernimos y tomamos decisiones.
Quien tiene mayor fuerza de luz toma las mejores decisiones, vive de manera más saludable y conforme a la Voluntad de Allâh. Al contrario, quien se encuentra falto de luz ha perdido su vida, yendo ciegamente de un lado para otro sin ver ni distinguir, y, a veces, sin ni tan siquiera imaginar nada que no sean tinieblas y confusión.
No son iguales el ciego y el que ve, como no lo son tampoco los que creen y practican las acciones de bien y los que hacen el mal; poco es lo que recapacitan. (40-58)
El ciego no puede tener luz para discernir, y al no hacerlo no puede conocer la verdad. Al no conocer la verdad, no puede ser consistente en su propia vida, en sus propios actos. Estos no tendrán pilares en lo que sustentarse y caerán con estrépito, sin soporte alguno, en la más oscura de las ignorancias.
La diferencia entre los seres humanos es enorme. No entendemos muy bien porqué algunos se empeñan en empequeñecer a los otros, únicamente porque ellos no comprenden ni quieren hacerlo.
Si solamente se experimentará necesidad del conocimiento, y esta necesidad fuera real y sincera, nadie perdería el tiempo comparándose a otros, pues esto solamente puede hacer mal al corazón, privándole más y más de la luz con la que Allâh le ha creado.
Quien es sincero mira hacia adelante. Es consistente, es amigo de la realidad y enemigo de la ignorancia.
¡Que Allâh nos cuente entre los verídicos el día del encuentro con El!
Amin