Acerca de los secretos del ayuno y de sus condiciones internas
Traducido, comentado por Abde-s-Salam Ortiz
SECCIÓN SEGUNDA
Acerca de los secretos del ayuno y de sus condiciones internas
Debes saber que el ayuno es tres niveles: el ayuno de la gente común, el ayuno de la elite y el ayuno de la elite de la elite. En cuanto al ayuno de la gente común, consiste en que el estómago y el sexo renuncien a satisfacer sus deseos, como hemos detallado. En cuanto al ayuno de la elite, consiste en que el oído, la vista, la lengua, la mano, el pie y el resto de los miembros se abstengan de pecar. En cuanto al ayuno de la elite de la elite consiste en que el corazón ayune de la digestión de esta vida y de los pensamientos mundanos y debe abstenerse de aquello que no es Dios, en su totalidad.
Este tipo de ayuno se anula al pensar en aquello que no es Dios y el último día y por pensar en esta vida, excepto aquella vida mundanal que es necesaria para la religión, pues ello forma parte de la provisión para la otra vida, y no es de este mundo. Hasta el punto de que han dicho los señores de los corazones: a aquel cuyo objeto de preocupación se mueve libremente durante el día, para disponer con qué no ayunar, se le inscribirá una falta, puesto que ello indica una falta de confianza en el favor de Dios y una falta de certeza en su provisión prometida. Este es el grado de los Profetas, los probos, los allegados.
No hay que extenderse en examinarlo con detalles, de palabra, sino que hay que realizarlo, de facto. Puesto que es la aceptación de la esencia (realidad) por el interés en Dios y el alejarse de aquello que no es Dios y revestirse con Sus palabras: «Di:“¡Fue Dios!”. Y déjales que pasen el rato en su parloteo»[1]. En cuanto al ayuno de la elite, es el ayuno de los virtuosos, pues es que los miembros del cuerpo se abstengan de pecar. Se completa con seis asuntos:
- Bajar la mirada y abstenerse de mirar prolongadamente a todo aquello que es censurable y detestable. Y a todo aquello que ocupa el corazón y distrae del recuerdo de Dios. Dice el Profeta: “La mirada es una de las flechas envenenadas de Satanás, que Dios lo maldiga. Quien la deja, por temor a Dios, Dios le da una fe cuya dulzura encuentra en el corazón”. Transmitió Yabir, de Anas, que el Profeta dijo: “Hay cinco cosas que hacen que el ayunante interrumpa su ayuno: la mentira, el injuriar al ausente, el correveidile, el falso juramento y la mirada concupiscente”.
- Proteger la lengua del desvarío, de la mentira, del injuriar al ausente, del correveidile, de la obscenidad, de la antipatía, de la disputa y de la querella. Así como abligarla a guardar silencio y a ocuparla con el recuerdo de Dios y la recitación del Corán,. Esto es el ayuno de la lengua. Dijo Sufiyan: el injuriar al ausente anula el ayuno. Lo transmitió, de él, Bisr ibn al-Harit. Transmitió Layt, de Muyahid: Hay dos costumbres que anulan el ayuno: el injuriar al ausente y la mentira. Dijo el Profeta: “Ciertamente el ayuno es protección. Cuando uno de vosotros esté ayunando que no diga obscenidades y que no obre neciamente. Si alguien le combate o le insulta, que diga: ‘Estoy ayunando, estoy ayunando’”. En un jabar se nos dice: “Dos mujeres estaban ayunando en tiempos del Profeta. El hambre y la sed las tenía extenuadas, hasta el punto de que casi perecen. Enviaron a pedir permiso al Profeta para desayunar y este les envío una escudilla y dijo: ‘Decidles: vomitad en ella lo que habéis comido’. Una vomitó, hasta la mitad, sangre fresca y carne tierna. La otra vomitó lo mismo. Hasta que llenaron [la escudilla]. La gente se sorprendió de ello. Y dijo el Profeta: “Estas dos han ayunado de lo que Dios les ha hecho lícito y han desayunado de lo que Dios les ha hecho ilícito. La una se sentó junto a la otra y comenzaron a injuriar a los ausentes. Esto es [como si] hubieran comido su carne”.
- Que el oído se abstenga de escuchar todo aquello que es detestable. Porque todo aquello que es ilícito decirlo es ilícito escucharlo. Por ello Dios equipara entre quien escucha y quien come lo ilícito: «Dan oído a la mentira y devoran el soborno»[2]. Y: «¿Por qué los maestros y los doctores no les prohíben sus expresiones pecaminosas y que devoren el soborno?»[3]. Callarse cuando alguien está injuriando al ausente es ilícito. Dice Dios: «sois, entonces, como ellos»[4]. Y por ello dijo el Profeta: “Quien injuria al ausente y quien lo escucha comparten el pecado”.
- Que el resto de los miembros del cuerpo, manos y pies, se abstengan de lo que es pecado y de lo que es detestable. Y que el vientre se abstenga de las cosas dudosas a la hora de desayunar. No tiene sentido que el ayuno sea abstenerse de la comida lícita y desayunar con lo ilícito. Quien ayuna así es como quien, para construir un palacio destruye un poblado. La comida lícita solamente perjudica si se come en abundancia, no por el tipo [de comida que es], y el ayuno es para dismuniuirla (la cantidad de comida). Quien deja de pedir (mucho) medicinas, por temor a que le perjudiquen, si se desviara a tomar veneno, sería estúpido. Lo ilícito es un veneno que acaba con la religión. Y lo lícito es una medicina que, en pequeñas cantidades, beneficia y perjudica, en grandes cantidades. El objetivo del ayuno es disminuirlo [el comer]. El Profeta ha dicho: “Cuántos ayunantes no [ob]tienen de su ayuno más que el hambre y la sed”. Se dice: es quien desayunó con lo ilícito. También se dice: es quien se abstiene de la comida lícita y desayuna con la carne de la gente, injuriando al ausente, que es ilícito. Y se dice: es quien no protege los miembros de su cuerpo de los pecados.
- No abusar de la comida lícita en el momento del desayuno, llenando su interior, pues no hay un recipiente que enfade más a Dios que un vientre lleno de comida lícita. ¿Cómo se va a obtener del ayuno el beneficio de molestar al enemigo de Dios y de cortar con las pasiones, si el ayunante, al desayunar, recupera lo que se le ha pasado en la primera parte del día, y puede que lo aumente con otro tipo de comida? Hasta el punto de que se ha establecido la costumbre de aumentar todas las comidas de ramadán, comiendo, de lo que se pone, lo que no se come en el resto de los meses. Es conocido que el objetivo del ayuno es el hambre y el doblegar las pasiones, para que el alma se fortalezca en el temor [de Dios]. Si se protege el estómago [de comida], desde la mañana temprano hasta la noche, hasta el punto que las pasiones se suscitan y se fortalece su deseo y entonces, se las alimenta con las delicias y se hartan [de ellas], aumenta su placer, se redobla su fuerza y resucitan aquellas pasiones que quizá estarían dormidas (quietas), si se dejaran tal cual. El espíritu y el secreto del ayuno es debilitar las fuerzas, que son los medios de Satanás para volver a las cosas malas. Ello no se consigue más que con la “disminución”, es decir comer la comida que uno comería cada noche si no estuviera ayunando. Si junta lo que comía por la mañana con lo que comía por la noche, su ayuno no le beneficia [en nada]. Además, es de buena educación [del ayuno] no dormir mucho durante el día, para sentir el hambre y la sed y para sentir cómo se debilitan las fuerzas, purificándose, entonces, el corazón. Cada noche insiste (en una cantidad de debilidad) en debilitarse un poco, hasta que se le hacen ligeras sus oraciones nocturnas y sus letanías y, quizás, Satanás no se cierna sobre su corazón y [pueda] mirar al reino celestial. La “noche del destino” es una expresión de la noche en la que se descubre algo de este reino, y eso es lo que significa la aleya: «Ciertamente lo hemos revelado en[5] la noche del destino». Quien ponga entre su corazón y su pecho un saco de comida, está velado ante esto. Y quien vacíe su estómago, ello no le basta para levantar el velo, en tanto en cuanto que no ha vaciado su aspiración de aquello que no es Dios. Y en esto consiste todo. El comienza de todo ello es disminuir la comida. Hablaremos más de ello en el capítulo dedicado a la comida, si Dios quiere.
- Que el corazón esté, después del desayuno, suspendido, turbado, entre el temor y la esperanza, puesto que no sabe si su ayuno ha sido aceptado, siendo él [por tanto] uno de los allegados, o le ha sido rechazado, siendo uno de los detestados. Debe ser así al final de cada acto de adoración, cuando se termina [de hacer]. Se ha transmitido, de al-Hasan ibn Abi al-Hasan al-Basri, que, cierta vez, pasó por delante de unas gentes que se estaban riendo. Dijo: “Ciertamente, Dios ha hecho el mes de ramadán un campo de lucha, para que sus criaturas rivalicen en él por obedecerle. Se adelanta un pueblo y vence. Se retrasa otro pueblo, y se decepciona. Es increíble encontrarse a alguien riendo y jugando en el día en el que han vencido los anteriores y se han frustrado los pretenciosos. Por Dios que si se hubiera levantado la cubierta, el virtuoso se habría ocupado de sus buenas acciones y el malo, de sus malas acciones. Es decir, que la alegría de aquel a quien le ha sido aceptado [el ayuno] le distrae de jugar y la angustia de aquel [cuyo ayuno] ha sido rechazado le cierra la puerta de la risa. [Se ha transmitido] de al-Ahnaf ibn Qays: se dice que eres un anciano y que el ayuno te debilita. Y dijo: yo lo dispongo para un largo viaje. Tener paciencia en obedecer a Dios es más llevadero que soportar (tener paciencia) su castigo. Estos son los significados ocultos del ayuno.
Si dices que quien se limita a abstenerse de las pasiones del vientre y del sexo y deja estos significados, dicen los alfaquíes que su ayuno es correcto. ¿Qué quiere decir esto? Has de saber que los alfaquíes de lo exterior sostienen las condiciones de lo exterior con argumentos que son más débiles que estos argumentos que hemos recogido en estas condiciones interiores, en concreto las injurias al ausente y demás. Pero, los alfaquíes de lo externo no están obligados a más preceptos religiosos que los que son fáciles para el común de los distraídos [del recuerdo de Dios] y de los que aceptan este mundo. Pero, los ulemas de la otra vida, por “salud”[6] quieren decir la aceptación y el llegar al objetivo. Y entienden que el objetivo del ayuno es revestirse con una de las naturalezas de Dios: ser subsistente por sí mismo. E imitar a los ángeles, en contener las pasiones, en lo que sea posible, puesto que ellos están alejados de las pasiones. La categoría del ser humano es superior a la categoría de las bestias, debido a la capacidad que tiene, a través de la luz del intelecto, de vencer a las pasiones. Pero no es como la categoría de los ángeles, puesto que, las pasiones se apoderan de él (del ser humano) y sufre para combatirlas.
Siempre que se consagra a las pasiones desciende a lo más bajo y se incorpora a la masa de las bestias. Y siempre que doma las pasiones, se eleva a lo más alto y se incorpora al horizonte de los ángeles. Los ángeles son allegados a Dios. Quien los imite y se les parezca en sus naturalezas (caracteres), se acerca tanto como ellos a Dios. Quien se parece a un pariente (cercano) es pariente (cercano). La cercanía allí no es de lugar, sino en las cualidades. Si esto es un secreto para los señores de los interiores (corazones, inteligencias) y para los dueños de los corazones, ¿qué provecho hay en en retrasar la comida o en juntar dos comidas en la cena, además de consagrase a las otras pasiones, durante todo el día? Si algo así fuera de provecho, ¿qué significa, entonces, el dicho del Profeta: “Cuántos ayunantes no [ob]tienen de su ayuno más que el hambre y la sed”? Por ello, dijo Abu Darda: ‘Bravo por el sueño y el desayuno de los despiertos[7]. ¡Cómo no, si hacen malo el ayuno y la vigilia de los necios!’.
Ciertamente, una ínfima parte de aquellos dotados de certeza y de temor de Dios es mejor y de más peso que una montaña de actos de adoración de los exiliados (aquellos que han desterrado a Dios de sus corazones). Por ello, ha dicho algún ulema: ¡Cuántos ayunantes hay que no están ayunando y cuántos no ayunantes están ayunando! El no ayunante que ayuna es aquel que protege sus miembros de cometer pecados, de comer y de beber. Y el ayunante que no está ayunando es aquel que pasa hambre y sed y que da libertad a sus miembros.
Quien entienda el significado y el secreto del ayuno, sabrá que quien se abstiene de comer y de mantener relaciones sexuales, pero desayuna en compañía de los pecados es como quien, durante la ablución, se frota tres veces uno de sus miembros, estando de acuerdo en lo exterior en lo referente al número [de veces que hay que frotarse] y deja lo importante, que es la ablución mayor (gusl); con lo que su oración no le es aceptada, por ignorante. Y quien come, pero hace que sus miembros ayunen de las cosas detestables, es como quien lava [ablución mayor] los miembros de su cuerpo, una sola vez, con lo que su oración es aceptada, si Dios quiere, por cumplir con lo básico (lo necesario), aunque haya dejado lo que es accesorio.
Y quien junta ambas cosas es como quien lava (ablución mayor) cada miembro tres veces, con lo que está juntando la base con lo accesorio, y esto es lo perfecto. El Profeta ha dicho: “El ayuno es un depósito. Que cada uno de vosotros proteja su depósito”. Cuando leyó la aleya: «Ciertamente Dios os ordena que restituyáis los depósitos a sus propietario»[8], puso la mano sobre su oído y sobre sus ojos y dijo: “El oído es un depósito y la vista es un depósito”. Y si no fuera uno de los depósitos del ayuno, no habría dicho: “Que diga: ‘estoy ayunando’”. Es decir, ‘he prometido a mi lengua que la protegería, ¿Cómo voy a soltarla para responderte?’. Entonces, está claro que cada acto de adoración tiene un exterior, un interior, una cáscara y un núcleo,. Su cáscara tiene grados, y cada grado tiene niveles. Tú debes escoger, ahora, si te conformas con la cáscara, en vez de con el núcleo, o si tomas partido por los señores de los corazones.
[1] Corán 6,91.
[2] Corán 5,42.
[3] Corán 5, 6.
[4] Corán 4, 140.
[5] Corán 97, 1.
[6] Corrección del acto de adoración; del ayuno, en este caso.
[7] Aquellos que someten su alma y actúan pensando en la vida después de la muerte.
[8] Corán 4, 58.