5 octubre 2026
Nuevos Musulmanes

Abu Sufyan – su familia – el Sufyanismo – el Sufyani

Abdul Karim Mullor

Abu Sufyan – su familia – el Sufyanismo – el Sufyani

No voy a relatar los pormenores de mi visión, ya que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – se encontraba en ella. Solamente voy a relatar el principio, pues es de algo relacionado con aquello que quiero tratar.

Una caravana de camellos salía de Madina encabezada por Abu Sufyan al Harb, el Abu Sufyan que todos conocemos. El dirigía la caravana que tenía prisioneros a algunos musulmanes que marchaban a pie encadenados.

Cuando rememoré lo que había visto comprendí, por el resto de la visión, que este Abu Sufyan que pude ver no era otro que Al Sufyani; un personaje que, según los hadices, cometerá grandes crímenes teniendo su base en Damasco.

Este personaje tratará de asesinar al Mahdi al Muntaẓar, que a la sazón se encontraría en Meca en esos tiempos. El ejército del Sufyani sería engullido por la tierra entre Madina y Meca. Este signo provocaría que Al Mahdi sería reconocido por todos los musulmanes como tal.

Este Sufyani será llamado (o es llamado) de esta manera por ser descendiente de Abu Sufyan.

El Sufyanismo

Como bien sabéis soy musulmán sunni y sufí, practicando la Šaria en la escuela Maliki y la Aquida Ašari. Nada que ver con el ši’ismo al cual considero una enorme desviación, y a ciertas de sus ramas como siguiendo otra religión que el Islâm, aunque pretendan lo contrario.

Esto no impide reconocer la Verdad en toda su amplitud.

De manera incomprensible, Abu Sufyan es tenido como héroe por un nutrido grupo de musulmanes que creen en las falsas doctrinas procedentes de dos conocidos países del Golfo: Arabia y Qatar.

No obstante, si conocemos la Sira del Profeta – ˤalayhi-s-salatu wa-s-salam – constataremos que este personaje luchó contra el Islâm, hasta que de alguna manera hubo de convertirse al Islâm casi a la fuerza, y puede ser que nos sobre él “casi”.

Esta “conversión” se produjo cuando la armada musulmana rodeaba la Meca previamente a su conquista. En la tienda del Profeta, Abu Sufyan pronunció la Šahada, no sin antes preguntar al Profeta qué debería hacer con sus ídolos. A esto, Umar Ibn al Jattab – que Allâh esté satisfecho de él – que se encontraba a la puerta, respondió: “Pues los tiras a las letrinas”.

Debido a una estrategia de paz, así como conociendo el exacerbado orgullo de este personaje, el Profeta proclamó que durante la conquista de Meca quien se refugiara en casa de Abu Sufyan estaría a salvo. Este hecho, volvemos a decirlo, se produjo porque el Profeta no quería derramar sangre, utilizando el orgullo del personaje en cuestión quien tenía una fuerte reputación entre los idólatras.

La imagen que nos da la Sira del Profeta de Abu Sufyan es la de un individuo de corazón duro provisto de un orgullo desmedido.

Si bien es verdad que, durante el califato de Umar Ibn al Jattab participó en el ŷihad y fue herido, esto no significa nada, ya que miles y miles de guerreros musulmanes participaron en él.

Un personaje cuya esposa se había comido crudo el hígado de Hamza (el tío de Muḥammad) y, que sepamos, nunca se divorció de ella. Su estómago, nada sensible por cierto, le permitía seguir casado con esa mujer.

Un personaje que, aunque convertido al Islâm no valía absolutamente nada, tal y como el Profeta demostró cuando repartiéndose el botín de una gran batalla otorgó a los recién conversos del Qurayš su mayor parte, ante la tristeza y el malestar de aquellos Ansar de Madina que tanto le habían ayudado.

Muḥammad habló a los Ansar de esta manera:

«Comunidad de Ansar; he escuchado que no os sentís satisfechos de mí

Continuó de esta manera fuerte e impresionante, recordándoles los beneficios que Allâh les había concedido a través de él.

Les preguntó:

¿No estabais en el extravío y he venido a vosotros?

¿Acaso no os ha guiado Allâh a través mío?

¿No estabais en la miseria cuando vine a vosotros?

¿Acaso no os ha enriquecido Allâh a través de mí?

¿No estabais con grandes conflictos internos cuando he venido a vosotros?

¿Y no os ha reconciliado Allâh a través de mí?

Ellos asintieron y respondieron a cada pregunta:

«Verdad, Mensajero de Allâh» Estamos en deuda con Allâh y Su Mensajero».

Acto seguido, el Mensajero de Allâh enumeró todos los servicios que Los Ansar habían ofrecido al Islam de la siguiente manera:

Oh Ansar Si hubierais querido podríais haberme respondido de manera distinta diciéndome!

«Tu pueblo ha renegado de ti y nosotros te hemos creído. Has venido a nosotros sin nadie que te defienda, y te hemos admitido y protegido. Tu pueblo te ha exiliado y nosotros te hemos acogido con los brazos abiertos. Has venido a nosotros sin medio de subsistencia alguna, y nosotros hemos provisto a tus necesidades»

El Profeta continuó:

Oh Ansar! Aún si os habéis sentido vejados por mi acto, ¿no preferís entrar en vuestras casas en compañía del Mensajero de Allâh, mientras que ellos entran en sus casas con camellos y corderos?

Juro por Aquel en cuya Mano Poderosa se encuentra mi alma que si todas las gentes tomaran una dirección diferente de la de los Ansar, no dudaría nunca en estar con vosotros. Si no fuera por la gracia de la Emigración hubiera deseado de todo corazón ser uno de vosotros. ¡Oh Allâh, protege a los Ansar y a sus descendientes!

Estas palabras bastaron para hacer llorar a los Ansar, quienes exclamaron con una sola voz:

Allâh y Su Mensajero nos bastan; no deseamos otra cosa.»

¿Eestas palabras no son suficientes para concluir que Abu Sufyan era uno de esos pastores de camellos y de corderos a quienes fue a parar la mayor parte del botín para evitar la revuelta los recién musulmanes mequíes; ya que su fe era producto de una conquista?

He aquí pues este personaje mediocre y mezquino que no se puede comparar con los compañeros que siguieron al Profeta en todo su periplo hasta su fallecimiento.

La descendencia del mediocre Abu Sufyan

Muawiyya, un personaje oscuro, taimado y malvado; hijo de Abu Sufyan y de Hind. Este desgraciado luchó contra el califa legítimo (sayyidinâ ˤAli) sin otro objetivo que la búsqueda del poder por el poder mismo.

Su hijo, Ŷazid, el asesino de sayyidinâ Hussain y de su familia.

La estirpe de Abu Sufyab no ha traído al mundo más que sangre y desgracias.

El Sufyani

Un personaje que, según los hadices saldrá de Damasco. De la desgraciada estirpe de Abu Sufyan, intentará asesinar al Mahdi flanqueado de seguidores pertenecientes a la tribu de Kalb del Naŷd saudí.

Los héroes de los seudo musulmanes

Tales son los héroes de estos musulmanes que les admiran. ¿Qué podemos decir de aquellos quienes admiran a los malvados?

Dejo la respuesta en vuestras manos.

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