13 abril 2024
Nuevos Musulmanes

A vueltas con la lengua Árabe y el Din

Abdul Karim Mullor

A vueltas con la lengua Árabe y el Din

Muchos árabes consideran que haber nacido árabe, y por ende haber aprendido esta lengua les facilita la comprensión de la Religión. Otros van más allá, y dicen que si no se aprende la lengua de la Revelación no se puede aprender debidamente el ‘Islâm.

Voy a dedicar algunas líneas para demostrar lo falso de estas apreciaciones.

A fe que no nos extraña escuchar esto, habida cuenta de la experiencia que hemos tenido con la mayor parte de los musulmanes de origen árabe. Ya Rasûlu-l-Lâh – sobre él la plegaria y la paz – habló de ello diciendo que el defecto de los árabes era el orgullo. Podemos testificar que dijo la verdad, a raíz de las experiencias, que no pocas, que hemos tenido con algunos musulmanes de nacimiento.

Puedes captar con asombrosa claridad, que si has aprendido el Din mejor que ellos, sienten como si les hubieras sustraído algo que les pertenece. Y entonces es mejor para ellos ignorarte o inventar cosas contra ti que jamás llegaste a pensar de hacer.

 الكِبْرُ بَطَرُ الحَق وَغَمْطُ النّاسِ – El orgullo consiste en rechazar a quien dice la verdad y en despreciar a las gentes. (Muslim)

La experiencia nos dice que dicha actitud es la tomada por muchos árabes de nacimiento que rechazan al converso como si fuera un musulmán al que siempre hay que tener bajo tutela. Ese apego obsesivo por el control trata de evitar a toda costa que terceros pudieran llegar a saber que uno pueda encontrarse por encima de ellos en conocimiento y aptitud.

Y para, de alguna manera, justificar su paranoia, se han inventado que saber árabe es condición necesaria para aprender la religión y adquirir conocimiento.

Veamos como esto no es cierto. Demostremos cómo se encuentran en un craso error, ya sea que lo hayan cometido de manera artera y voluntaria, o por simple ignorancia mezclada con una cierta dosis de orgullo.

Allâh expresa que Su Revelación ha sido hecha en lengua árabe, no como una condición necesaria per sé, sino por un motivo bien definido que explica en la siguiente aleya:

Y si hubiéramos hecho que fuera una Recitación en lengua no árabe, habrían dicho: ¿Por qué no se han expresado con claridad sus signos?
¿No es árabe siendo él árabe? Di: Para los que creen es una guía y una cura, pero los que no creen tienen sordera en sus oídos y es una ceguera para ellos, es como si los llamaran desde muy lejos. (41-44)

Esta aleya debería bastar para demostrar con creces cuanto estamos diciendo. Para ellos nada es suficiente. El empecinamiento, el deseo de control, el querer a toda costa estar por encima de todo y de todos, siendo como son, expresiones del orgullo, les ciega. De hecho, les ciega la pasión.

Es un mal que hemos constatado en un buen número de estas gentes. Para ellos hay dos categorías de personas: las que están arriba y las que están abajo. Y, evidentemente, ellos no pueden estar por debajo, pues simplemente no lo soportan; es un sentimiento que les supera y les envuelve. Cuando esto se entremezcla con la sangre caliente que les caracteriza, entonces, mejor dejar que se consuman en su propio malestar.

Volviendo al tema que nos ocupa, podemos decir que el Ser humano posee una capacidad conceptual semejante, sea de la raza que sea, sea su lengua materna la que fuere. Por esta razón, todos los conceptos representados por la lengua árabe encuentran su equivalente en las otras lenguas. A la ciencia que traspasa los conceptos de una lengua a la otra la llamamos Traducción.

Así dicho, para transliterar las palabras de la Revelación de una lengua a otra están los traductores.

Esto indica que cualquier palabra árabe encuentra su correspondiente en otras lenguas, tal y como lo demuestran los tratados científicos, los escritos de orden administrativo, notariales y otros que precisan de una gran exactitud en su formulación. Tratados estos que han sido traducidos “a la letra”.

Queda pues anulada la excusa que utilizan muchos árabes que dicen que su lengua es tan rica que ella representa conceptos inabarcables por los no árabes. ¿No es esta una expresión de orgullo? Decir esto es asegurar que sus capacidades cerebrales e intelectuales son superiores a la del resto de los humanos. Este espíritu de supremacía (apartheid) lo hemos vista ya en diferentes lugares y épocas.

Las letras de la Revelación son el vehículo de un Mensaje. Dicho más claramente, el Mensaje es el núcleo y las letras son el soporte. Este Mensaje no tiene dueño; su destinatario es toda la Humanidad. Es comprendido por el cerebro y por el corazón, y estos no son patrimonio de una parte de la Humanidad, sino de todos los seres humanos.

Por otra parte, tanto aprender el Corán como los hadices de memoria no garantizan el conocimiento del Din. El Din no es una teoría, es una práctica. Es dicha práctica la que suscita del corazón la capacidad de comprender y de conocer.

¿Cuántas veces ha dicho el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – de ciertas personas que el Corán no pasará de sus gargantas?

La Ciencia se adquiere mediante la purificación y no mediante el estudio libresco de los textos. Un musulmán sabio no es un ratón de biblioteca, al contrario, él es aquél que ha purificado su alma y dejado penetrar en su corazón los efluvios de la brisa Divina del Saber.

Y juro por el ocaso de los astros
lo cual, si supierais es un gran juramento,
que es una Recitación noble
en un Libro oculto que no tocan sino los purificados.

Revelación descendida por el Señor de todos los mundos. (56 – 75 a 80)